sábado, 25 de abril de 2009

SEÑORITA PELLEJOS


No diría ni una palabra de una muchacha por ser fea, contrahecha, bizca, coja o flaca. Ni de nadie. La fortuna reparte sus dones gratuitamente y con desprecio de los méritos y la justicia. Hay seres angelicales a los que el físico no hace justicia, como la Madre Teresa de Calcuta, y otros detestables a los que adorna la belleza y desconocen el sacrificio, el amor y la entrega, como esas rameras que exigen cobrar varios millones antes de casarse y uno más por cada hijo que conciban, que es lo que hemos sabido días atrás de una tipa adulada y reconocida, que no tiene rubor de divulgar su transacción.

Digo que nunca me atrevería a criticar a una persona por sus defectos o carencias físicas. Pero me parece de justicia afear la vanidad de alguien que se postula como guapa oficial, como belleza incuestionable, como beldad universal, exhibiendo tales defectos. Qué execrable impudicia.

Me sugiere estas líneas la modelo australiana de 19 años Stephanie Naumoska, que ha llegado, con otras treinta y una candidatas, a la final para ser proclamada representante de su país en el Concurso de “Miss Universo”, con la fundada sospecha de que es anoréxica, lo que ha provocado una ácida polémica. Juzguen ustedes mismos. Aunque desconozco las medidas de busto, talle y caderas, sabemos que se encarama a los 1'80 de estatura y no pesa más que 49 kilos. O sea que su índice de masa corporal es de 15'1, y no alcanza ni por asomo los 18 que la Organización Mundial de la Salud considera que marcan el límite de la malnutrición. Y aunque hay gustos para todo afortunadamente, quienes se sientan motivados por una piel dilacerada por la cresta ilíaca apenas recubierta, o un torso que no encubre el armazón de las costillas, puede estar mas cerca de la estética andrógina de un efebo equívoco o de la patética macilencia del campo de Auschwitz, pero no de la mórbida terneza de un cuerpo de mujer. No pretendo postular como modelos a las matronas de Rubens ni a las caricaturas de desnudos femeninos que cincela Botero. Pero la astillosa, áspera e hirsuta delgadez de Stephanie Naumoska, sydniana pretendiente al trono de la Belleza, está muy lejos de encarnar la “Proportio Áurea” que, aun inconscientemente, rige el equilibrio de medidas, volúmenes y líneas.

Mas quedarse en estos argumentos supuestamente técnicos es perderse en el piélago de las normas. Quien más quien menos pretende vincularse a un ser que encarne el desideratum femenino, y una anoréxica es un ser asexuado de la especie Homo. Pues del mismo modo el varón está diseñado como una máquina para el esfuerzo, morfológicamente la mujer disimula su utilidad funcional. Y nada está mas alejado de la feminidad que la impudicia mecánica de “Miss Pellejos”.



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