viernes 6 de noviembre de 2009

"Alakrana"


Hay que tener mucho cuidado con la compañía que uno elige y con el nombre que se les pone a las cosas. Yo quise llamar a uno de mis hijos Ciro, tal vez por la pedantería de que fuese padre de otro Darío, pero un familiar sensato me desaconsejó que lo hiciera, “Si el niño es mal estudiante le conocera todo el mundo como Cero”,-- me dijo. Eso me llenó de aprensión y evitó que se cumpliese la profecía porque, en efecto, el más bohemio de mis hijos obtuvo hasta comenzar la carrera unas notas lamentables. Unas notas de juzgado de guardia.

Naturalmente cada cual es dueño de bautizar a sus niños y su barco como quiera, pero lo que para una patrullera pudiera ser un nombre adecuado, no parece serlo para un pacífico pesquero. Ponerle Escorpión, Alacrán o Arraclao como en mi pueblo compromete mucho; tal vez a demasiado. porque nadie entendería en él que fuese sorprendido, abordado y neutralizado por una “zodiac” hinchable sin siquiera nombre conocido.

Pero esta no es mas que una divagación sobre el alguacil alguacilado, Lo que nos tiene a todos con el corazón en la garganta es el chantaje de los piratas que, según dicen, han entregado a tres de los marineros a los familiares de los tres piratas retenidos por la Justicia española. Y eso en un territorio –que no país-- como Somalia, sin autoridad, ni Estado, ni crédito internacional alguno, ni otro propósito que la rapiña, no es precisamente una garantía, sobre todo si le sumamos un desprecio total de los derechos humanos y de las otras fantasías que esgrimimos, pero que aquí tampoco nosotros respetamos.

Es cierto que una cosa son los jueces y otra el Ejecutivo. Pero allí es todo lo mismo y no tienen mayor respeto por la vida de un hombre que por la de una sabandija. Lo que cabe preguntarse es si hemos sido lo bastante cuerdos y prudentes al enfrentarnos a unos hechos que nadie controla en un lugar sin dueño, y si el señor Moratinos, que supuestamente es el especialista de política islámica en países exóticos tiene pensada una estrategia y ha elaborado un plan para sacar del atolladero a nuestros hombres en el Ïndico. Porque es imposible dialogar si no se habla el mismo lenguaje. ¿Se sabe cómo piensan? Ayer aventuraban de modo harto irreflexivo en Defensa que "se cree que los piratas no matarán a nadie”. ¡Pues qué bien! ¿Y no tiene el Estado español ningún indicio fiable que nos cerciore de que efectivamente no piensan matar? ¿Y si matan? Pienso que no saben con quién nos enfrentamos y que el Gobierno está tan vendido como un pulpo en un garaje.

Seguiremos rezando. Lástima de tanto agnóstico.

Darío Vidal
06/11/2009

Se mueren nuestros mitos


Algunas veces, no sé por que, la muerte se cobra las vidas a racimos; currículos dispares y distantes; existencias a las que la edad no había apenas marchitado y de las que podíamos esperar lecciones y enseñanzas que aún estamos necesitando, nos las arrebata el primer septentrión del otoño.

Esa es la cosecha que nos ha arrebatado en poco más de cuarenta y ocho horas al dejarnos sin José Luis López Vázquez, sin Francisco Ayala y sin Claude Lévi-Strauss. No se quién escribió que no había nadie más desvalido y triste que un huérfano de cincuenta años, y eso nos sucede a algunos que tendremos que sustituirles, aunque modestamente y sin quererlo, en el compromiso de preservar la Cultura, más que nunca amenazada por una nueva forma de opulenta barbarie, que va a exigirnos erguir el lábaro con mucho esfuerzo y menguados arrestos probablemente, para dar testimonio de una identidad que han esculpido muchos durante siglos y que empiezan a ser desconocidos porque nadie ya, ni en la universdad, habla de ellos.

Hay ocasiones en que un vendaval de muerte se encarama a las espadañas, como para dejar mudas las campanas que señalaban con sus tañidos los puntos cardinales, las referencias primordiales, los hitos que ninguna modernidad original y genuina puede obviar sin traicionarse y sin renunciar a su humana condición.

Esas gavillas de mentes lúcidas, egregias y eminentes --no se si han reparado en ello--, nos las suelen arrebatar las escrespadas galernas de otoño para dejarnos mas huérfanos al barrer el humo funerario que ha sublimado la terca rigidez de la materia, hecha luz e idea por la purificacio de la llama.

En estas horas de las alabanzas no es posible añadir nada a cuanto se ha dicho ya de José Luis López Vázquez, un cómico que fué creciendo sin pausa merced a una prodigiosa inteligencia escénica que le permitió triunfar en todos los géneros.

De Francisco Ayala guardo la emoción de una entrevista vivificante como una lluvia que deseaba prolongar para resarcirme de tanto silencio, saliente yo de una Universidad que ocultó más que mostró, atraido por su mirada de niño o de poeta, pese a que regresaba desposeído no solo de su posicion sino de su pasado y de parte de su existencia.

Jamás vi a Claude Lévi-Strauss pero le leí desde los primeros tiempos de estudiante y como lo veía referenciado en las mas diversas disciplinas humanísticas, pensé que se trataba de un ilustre difunto. Provocador al límite como ser que se renueva reviviendo y creador de la antropología estructural se indispuso con el mundo pero obligó a todos a pensar.

Ese es el tesoro que hemos perdido con las galernas de otoño.

Darío Vidal
06/11/2009

miércoles 4 de noviembre de 2009

Descrédito de la Evidencia






A nuestros ojos no es evidente ya ni la Evidencia. Estamos en tiempo de descreencias, en trance de apostasías, en vena de agnosticismo. ¿Cómo no vamos a estar en crisis?

Tal vez lo que mejor define la época que dejamos atrás es aquella anécdota que me relató Santos Torroella sobre el dignísimo minero asturiano cenetista y ateo, al que ponían como condición para embarcar en Gijón con su familia camino del exilio, que se hiciera de la Iglesia Evangélica. “¡Con que no creo en la religión católica, que es la única verdadera, y voy a hacerme de una falsa!”-- se negó, haciendo sin saberlo la más conmovedora profesión de fe. Ahora ya no. Ahora todo ha cambiado y podemos decir de modo acomodaticio --y casi sin gota de cinismo-- lo que Groucho Marx al concluir la exposición argumental de una tesis: “Estos son mis principios..... ¡Aunque si a usted no le gustan tengo otros!

Hasta anteayer, en los años de colegio y en los tiempos de Universidad, nos movíamos en el terreno de las evidencias inamovibles y dogmáticas. Y decían nuestros abuelos que la palabra de un hombre era sagrada. No había contratos, ni pagarés ni firmas vinculantes. Yo viví una vez esa noble experiencia con una vieja chamarilera apodada por la envidia “Carmen la Lela” y que ahora acaba de dejarnos, cuando al poco de cerrar un trato vinieron a ofrecerle más de lo que yo le daba. “Yo he dado mi palabra y el asunto está cerrado”,-- dijo con firmeza.

Qué les voy a decir de ahora si las promesas no tienen valor, los compromisos firmados no obligan, el deshonor no intimida y la carcel no disuade. Cuando se dice que la Democracia se sustenta en la confiamza mutua, temo por el futuro que nos aguarda. Y lo mismo diría del valor epistemológico de los criterios de veracidad. Hasta ayer mismo, una imagen valia más que mil palabras. Pero la humana tentación de manipular la realidad y la tendencia invencible a adueñarse de la evidencia, ha inventado el Photo Shop. En los Libros Sagrados se dice “está escrito” para encarecer la credibilidad de un aserto; mas tarde recurrimos a “lo he visto con mi propios ojos”.

Mas en nuestros días la manipulación fotográfica por medio del ordenador nos ha despojado de los criterios de certeza. En pocos días hemos visto difamatorios vídeos falsos; un niño “raptado” por un globo en Estados Unidos; la caída de un meteorito que no era tal en Puno (Perú) y dos aviones de combate que daban alcance y abatían a un OVNI sobre el mar. Eso sin contar con la manipulación de las imágenes subliminales como las del “rottweiler” atacante del PP.

Con el descrédito de la imagen hemos perdido la postrera certeza y la última fe.

Darío Vidal
04/11/2009

martes 3 de noviembre de 2009

Juegos de manos



Si alguna iniciativa cuenta con mi apoyo, es la lucha contra el cambio climático. Pero me parece inaudito que la vicepresidenta De la Vega prometa a la comunidad internacional –o a los votantes-- cantidades de millones de euros --creo que ésta vez cien-- para combatirlo. Y así, sin encomendarse a Dios ni al diablo, sin anestesia, en un arranque, en un repente chulesco, y como cuando uno juega de farol. ¿Pero dónde está ese dinero? ¿Quién es quién para ofrecerlo en el áspero “tsunami” de la crisis y cuando hay más de cuatro millones de ciudadanos en paro, sin oficio ni beneficio, ni esperanza de hallar un asidero?

No hay día que Zapatero no ofrezca, prometa o anuncie créditos, subvenciones y dádivas. O que no libre generosas sumas sin dar cuenta de ello, sobre todo ahora que le ha cogido el gusto a las relaciones exteriores como sucede a todos los presidentes en su segundo mandato, hasta organizar fiestas incluso a las lesbianas y los gays de Zimbabue, como ustedes recordarán. Que para mi que se trata de cuatro manguis insolidarios que viven de bóbilis y no votan a la izquierda, porque los zimbabueses o zimbabueños realmente depauperados que, cultivando un poco de maíz, soja o tabaco, con una inflación del 586 % anual y bajo la tiranía de Mugabe, sobreviven con un bocado de mango, unos sorbos de leche y de milagro, no deben tener tiempo de hacerse maricones. Pero si lo tienen ustedes, dediquen un momento a mirar las listas de entidades y asociaciones clientelistas –o clientelares-- a las que va a parar nuestro dinero.

Es escandalosa la liberalidad con que disponen, desde Zapatero hasta el último mono, del peculio de los españoles y lo bien que se hace fuego con pólvora del Rey. No importa que estemos más quebrados que “Lehman Brothers” ¿Será por dinero? Material bélico de última generación, munición inteligente, logística avanzada, tropas altamente cualificadas, ministerios de Igualdad con bibianas aído, gobiernos regionales con ministrillos, senadetes, funcionaricos, embajadores y policía, y ancha es Castilla (con perdón) ¡Lo que haga falta!

Pero, señor presidente, si estamos arruinados; si compramos “al fiado” como los agricultores del siglo XIX; si cada día nos endeudamos más. Mire usted, señor presidente de mi alma, que si no tiene una paloma oculta en la chistera, que si no hace aparecer una carta de algún sitio, que si no es experto en prestidigitación, que si no hace trampas, no va a poder salir usted de ésta y nos van a llavar de la oreja al trullo. Mire usted que en esta tierra hemos sido pobres pero honrados. No nos deje usted con el tafanario al aire por su mala cabeza, que nos moriremos de vergüenza.

Darío Vidal
03/11/2009


lunes 2 de noviembre de 2009

Purgar las culpas


No, no voy a hablar de inculpados y detenidos. Es domingo y nos vamos a dar asueto. Quería referirme a una conversación de Eduard Punset en su excelente programa divulgativo “Redes”, con el investigador Richard Wiseman, uno de los pioneros de la propiacepción y descubridor de la cara oculta del comportamiento nimio e intrascendente

El profesor Wiseman está comenzando a desvelar esas corazonadas que nos hacen desconfiar de ciertos comportamientos o de algunas personas a primera vista, y sin embargo favorecen que nos abramos a otras sin ningún recelo ni cautela ignorando por qué, del mismo modo que nos adherimos a ciertas supersticiones, manías y comportamientos inexplicables. Acaba de publicar su último libro sobre una que llama nueva ciencia de la vida cotidiana y lo ha titulado “Quirkology”. Lo que ha dado ocasión a traducirlo al español con el castizo neologismo de “Rarología” y convertirse en un fenómeno “mediático” --disculpen el odioso palabro-- porque se atreve con cuestiones enigmáticas como la oración, la belleza y el aburrimiento.

Paso por alto muchos pormenores, pero quiero detenerme en el hecho de que sean mas duraderas las certificaciones de garantia de los electrodomésticos que adquirimos para irnos a vivir con alguien, que la relación que nos vincula. La culpa de nuestra fragilidad afectiva tal vez radica en la incapacidad de revertir las condiciones de nuestra existencia, condicionando con nuestro propio cuerpo los estados de ánimo negativos. Y esto si que me parece un hallazgo.“Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes”, dijo un sabio varón prudentísimo.

En cualquier caso, todos hemos tenido el atisbo de que podíamos actuar de fuera adentro, desde el cuerpo hacia el espíritu. Lo sabíamos de manera inconsciente: nadie va a pedir trabajo ni se presenta a un examen con porte de vencido.“Yérguete, sonríe, adopta una actitud decidida e inspira hondo”. Ese era el consejo de la experiencia. Y funcionaba. Lo que quiere decir que detrás había algo que está hallando el psicólogo estadounidense. Si estamos decaídos, hay que actuar exhibiendo optimismo. Pero no hacia afuera sino para nosotros mismos, que tenemos que ser los convencidos.

A tal punto ha llegado Wiseman, que induce el hábito de sonreir forzando la posición de los labios mientras sostienen un lápiz. Esto es solo la anécdota, pero cabe imaginar el cambio de una sociedad que, sin fingir, adopta actitudes positivas, y la nueva relación de las parejas que intenten ser mejores el uno para el otro evitando el reproche. Y aquí quería llegar, porque Wiseman ha descubierto que para hacer olvidar un mal gesto, es preciso hacer cinco o seis buenas acciones. La “penitencia”.

Darío Vidal
02/11/2009

domingo 1 de noviembre de 2009

Justicia y ludibrio


No me caen simpáticos los que afanan la guita. En absuluto, Y quiero que cumplan sus penas “como cualquier animal”, sobre todo cuando se llevan lo de todos. No les deseo un trato especial pero ni en un sentido ni en otro. Es bochornoso que se les lleve entre algodones porque son Don Fulano o Don Zutano, pero es indecoroso que se les conduzca de modo vejatorio y humillante. Y mucho más si no se han pronunciado los jueces sobre su culpabilidad, aunque parezca evidente.

Mas precisamente estos días hemos asistido a comportamientos muy distintos de los jueces instructores, según de quien se tratara. Desde el señor Millet que acudió y salío de su entrevista con el juez barcelonés conducido por su propio chofer y ha quedado en libertad con cargos por la gestión fraudulenta del “Palau de la Música Catalana” con que se han enriquecido él y sus amigos a lo largo de muchos años, hasta el caso de los “ex-consellers” de Jordi Pujol, Maciá Alavedra y Prenafeta, imputados por prevaricación, cohecho, trafico de influencias y apropiación indebida, es cierto, pero a quienes el instructor no ha ahorrado la exposición pública, la conducción hasta la Audiencia Nacional en furgón celular y el acarreo personal del saco de basura con las pertenencias que podían llevar a sus celdas, tarea doblemente penosa porque lo hicieron esposados y en posición forzada. “Ecce Homo” --, pareció señalar el juez a los fotógrafos.

Hace unos meses pasearon por Palma a dos imputados del caso del velódromo Palma-Arema de la misma forma y esposados por la misma mano para que no pudieran ocultar los grilletes, y cuando en aquel caso el PP se quejó de la indignidad del procedimiento, el magistrado –ustedes lo recuerdan-- y el ministro Pérez Rubalcaba dijeron que eso habría sido cosa de la Policía, como si los policías no se atuvieren a un estricto protocolo de actuacion

Esos no son caprichos de los policías, ni son ellos quienes hacen parar los coches a una decena de metros de la puerta de la Audiencia, ni los que se ocupan de avisar a los periodistas para que los imputados hagan bien el paseíllo a la vista de todos, incluídas las cámaras de las televisiones. Esas decisiones se toman a más altas instancias, aunque no sé a qué nivel ni con qué propósito.

Insisto en que me repugnan por igual los que roban que los que estafan o se lo llevan crudo haciendo recalificar terrenos después de haberlos adquirido a bajo precio, a veces con amenazas como hacían los agentes de “Unión Pacífico” en el lejano Oeste. Pero del mismo modo que demando rigor en las penas, exijo respeto para los justiciables. Siempre

Darío Vidal
01/11/2009

sábado 31 de octubre de 2009

Sírvase usted mismo


Un portavoz del Ministerio de Defensa me devolvió ayer la paz de espíritu cuando aseguró que el armamento que llevarán los pesqueros en el Índico, no será ofensivo sino autodefensivo. Eso supondrá, imagino yo, que los hombres –que no serán militares-- iran armados solo para asustar. (“¡Uy, no asuste tanto, que esta vez casi me muero del susto!” “¡Disculpe pero es que últimamente no me autodefendía casi nada y sus piratas se pitorreaban de nosotros!”.

Este diálogo que pudiera ser parodia de mi admirado "parodista" Miguel Gila, serviría de texto para un “sketch” sobre unos piratas que dan piruletas a los niños y “una ONG armada” que obsequiaría con ron a sus asaltantes, por si habían cogido frío con el relente de la noche. Enternecedor. Y si no fuese grotesco, nauseabundamente hipócrita. Cuando hay una ensalada, nadie mira quien ha comenzado. Ni gente formada como los militares. Imagínense a los contratados a tanto la bala. A no ser que en este ejército amateur no lancen balas sino matasuegras.

Así que no nos vengan con milongas de buenos y malos, ni nos vendan chatarra de vaqueros abnegados que invitan a los malos a disparar primero, a ver si les agujerean el sombrero y el relleno. La ministra de Defensa y sus asesores (¡qué risa!), que no han hecho “la mili” y no han asistido ni a los ensayos de la guerra --no hablemos ya de fuego real--, no pueden decir la simpleza de la autodefensa. Esa majadería no tiene ningún sentido cuando uno se juega el hato. Y mas si no se envían militares para defender a los pescadores sino que se alquila a hombres armados. ¿Cómo puede el Estado sacudirse el polvo así? ¿De qué modo consiente una nación de principios del siglo XXI, con ejército y armemento propios, que alguien haga leva de gente de armas, como el Cid en el siglo XI, y algún malandrín rezagado del medievo como Donald Rumsfeld?

La Administración Bush, que retrasó de dos a tres siglos el reloj de la Historia aboliendo el Derecho Inernacional, la Convención de Ginebra y no se cuantas garantías, cuando menos teóricas –y por eso pudo ser--, hizo posible una lectura del liberalismo fundado en la agresión, en el principio de la chapuza, y en la filosofía de Ikea."¡Haga lo que quiera y hágalo usted mismo!” ¿Las dimensiones, las medidas, los calibres y los pesos? Sírvase usted mismo”.

Esto puede resultar útil y gracioso para los Boy Scouts en sus jornadas de supervivencia, pero supone la demolición de las normas y del respeto mutuo cuando se interactúa con otras sociedades evolucionadas a las que repugnan las torturas, las prisiones secretas y el gangsterismo de Estado. No vale el sírvase a si mismo.

Darío Vidal
31/10/2009

viernes 30 de octubre de 2009

EL ALBAÑAL ESPAÑOL


Un político del '33 decía: “Para saber como está España basta con que mireís a vuestro pueblo”. Y una antigua sabiduría aconseja separar del fruto podrido las piezas póximas, no vayan a estar “tocadas”.

Mas en nuestro caso no hace falta aguzar la mirada. Cuando nos asomamos a la puerta de casa, el olfato y la vista nos alertan: algo huele a podrido arriba, abajo y al lado, y algo vemos en nuestro propio portal. A mi han intentado comprarme muchas veces hasta hacerme tambalear, y he tenido que taparme los oídos y hacerme atar al mástil, como Ulises, para no caer en la tentación. No ha sido la virtud sino mi desconfianza la que me ha preservado. Cuando se desempeña un cargo público o se ejerce una profesión que otorga algún poder, hay que hacer voto de pobreza y taparse los ojos como “Mizaru”, los oidos como “Kikazaru” y la boca como “Iwazaru”, los tres monos místicos del templo japonés de Toshogu.

Contemplemos el paisaje. ¿Qué le debe Francisco Camps a Ricardo Costa para no haber hecho efectiva su destitución, y qué ha de agradecer Mariano Rajoy a Camps para que no le haya echado? No lo sabemos, pero pienso que el guía (¿guía?) del PP ha acabado el tiempo y con él su oportunidad de dirigir la derecha. Quien no manda en su casa ni endereza a los suyos no puede gobernar su ciudad. Manuel Pizarro, uno de los cerebros mejor amueblados, limpios e incontaminados de que disponemos, ha manifestado gráficamente que si los penitentes de la procesión no siguen al primero, el primero ha de dejar el sitio a otro. A Aznar no hay que hacerle caso porque fue el que eligió a Rajoy, se pasa el tiempo amagando, y con su eslogan “un partido, un proyecto y un líder” se postula a sí mismo y eso ahora ya no vale. Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre no pueden disfrazar de amor a su partido, a su Comunidad ni a España, la pelea callejera en que se hallan enzarzados, sin entender que ambos estan perdiendo.

Y por mirar a otra parte, María Teresa Fernández de la Vega se negó a responder a una pregunta en el Congreso sobre el caso "Faisán" aduciendo la excusa de que no estaba el señor Pérez Rubalcaba, como si asumiese la cautelosa doctrina de “Iwazaru”. Por su parte, para evitar que los chicos salgan a los 16 años del Instituto analfabetos y sin oficio ni beneficio, el ministro Gabilondo propone mantenerlos en la “guardería” hasta los 18.

Pero en este baile de incoherencia y despropósitos hay también un “mas difícil todavía”: el piadoso, el ultramontano, el carca, el devoto, el hipócrita PNV, apoya la nueva Ley del Aborto. Y los obispos vascos dicen que antes de tomar postura han de reflexionar. Como con la Eta.
En las elecciones, voto nulo y todos al paro.

Darío Vidal
30/10/2009

jueves 29 de octubre de 2009

La Campana de Huesca


Parece que ya se ha hecho manifiesta la rebelión a bordo. La chispa de la “Bounty” ha prendido en todos los confines de la nave y el capitan se ha mostrado a todas luces incapaz de gobernarla entre los gritos en la sentina, las voces en el sollado y las amenazas de la tripulacion a los oficiales en el puente. El capitan da órdenes que no cumple la marinería porque no las transmite el contramaestre, y los oficiales toman decisiones contradictorias. Hoy mismo la cúpula del PP ha cesado de militancia a Ricardo Costa que no se apeaba de la secretaría general en Valencia, tarde y mal, porque “el proscrito” se ha enterado de su situación por los periódicos. Una cobardía. No es que me importe la suerte del buque, pero lo siento porque la mitad de los españoles está debatiéndose ya entre las olas.

Y ningún pólítico, se llame como se llame, tiene derecho a utilizar como rehenes a los ciudadanos y a marchitar su esperanza. Por eso solicitaré el voto nulo para los próximos comicios –no la abstención ni el voto en blanco de los "n/s", "n/c", para que candidatos y analistas sepan que hemos votado a quien no está. Porque si es malo hacerlo mal, es peor no hacer nada. Y el capitán está dormido en su cámara.

A veces los mitos sirven para iluminar los trances de la vida prosáica y real. Asi es que, si me lo permiten, voy a contar una fábula que algunos tienen por muy real.

Ramiro el Monje, quinto rey de Aragón, nieto de Ramiro I, hijo de Sancho Ramírez y hermano de Alfonso I El Batallador, accedió al trono de mala gana y violentando su vocación, después de haber sido obispo de Pamplona y de Roda de Isábena, cuando su hermano Alfonso I murio sin descendencia. Pero los nobles de horca y cuchillo que debían asistirle en la tarea de la Reconquista, interpretaron como debilidad las mercedes que les otorgó tras su coronación para atraérselos, y el reino se convirtió en un foco de desórdenes, rapiña, conspiración y arbitrariedades. No carente de energía pero sí de experiencia de gobierno, recurrió al consejo del sabio abad de su monasterio y le envió un mensajero que regresó perplejo. “No me ha dicho nada, Señor. Únicamente ha cogido unas tijeras de podar, me ha bajado al huerto y ha cortado todas las rosas que sobresalían de las demás”.

Después de su inicial confusión el rey entendió el mensaje y convocó Cortes en Huesca para pedir opinion sobre cómo debía ser el badajo de una campana que pensaba construir, para que se oyese en todo el reino. Y así que iban llegando, hizo entrar a los más desleales, crueles y corruptos en un aposento, y entretejiendo las cabelleras de sus cabezas cercenadas, mandó hacer un badajo que no ha dejado de sonar.

Darío Vidal
29/09/2009

miércoles 28 de octubre de 2009

"Que inventen ellos"


Nuestro país goza del dudoso privilegio de rechazar investigadores. Sí, ya sé que saben que a nuestros jóvenes estudiosos, nuestros universitarios “emprendedores” que no se conforman con lo que saben y quieren arañar sus secretos a la Ciencia, no les hacemos ningún caso y que cuando Zapatero se decide a recortar presupuestos comienza restringiendo las partidas para Investigación, lo que es como ahorrar en el chocolate de loro que, como todo el mundo sabe, no lo prueba mas que el día de su santo por la tarde, cuando se acuerda.

No se trata ya de desdeñar, rechazar y menospreciar a nuestros mejores cerebros y la mayor riqueza en ciernes. Es mucho más. El Gobierno --cuyo presidente ha dicho, sin pensar lo que decía, que había que sustituír la filosofía del ladrillo por la de la Investigación--, está poniendo dificultades a los científicos extranjeros con experiencia y un decoroso "currículum”, que desean instalarse aquí. Al revés de lo que hacen el resto de los países del mundo. A pesar de ser atraídos por campañas de captación, no les informan de los requisitas que necesitan para instalarse y que les contraten, cobran poco y no les dan facilidades para que traigan a sus familias.

Aunque en eso le doy la razón a Zapatero, porque si viven tan colgados de las nubes que no saben que los de aquí tienen que “pedir asilo” en otras latitudes, es que son incapaces de investigar esos datos elementales, y mejor que no vengan. Se puede ser bienpensado pero no candoroso.

Como si poseyéramos una nómina abrumadora de “premios Nobel”, nuestros políticos, que raramente han leído un libro, desprecian cuanto ignoran. Es lo normal. Aunque parezca un chiste, este invierno le preguntaba a un niño qué prefería que le regalase para su cumpleaños, y como él parecia no decidirse (mmm..! mmm..!) le sugerí de la manera más incitante: “¿Y un libro? ¿Qué te parecería si te regalase un libro?” Y mi joven amigo me interrumpió con alarma: “¡Pero, hombre, si ya tengo uno!”

Pues lo mismo sucede con el Gobierno –o nuestros gobiernos-- en relacion con quienes son capaces de producir mas riqueza que todas las empresas de España juntas, al revés de lo que ya están haciendo en otros sitios. “¡Que inventen ellos!”-- dicen los ministros de Educación emulando al paradójico paradojista don Miguel de Unamuno, a quien nadie entendió el sarcasmo.

“No no vengan;--dicen alarmados los guías de nuestra Cultura, aunque sin pizca de ironía-- no vengan que ya tenemos demasiados”. Los españoles nos comportamos como aquel asno al que hacían obispo y lloraba.

De modo, amigos, que “a quien por su gusto duerme en el suelo no hay que tenerle duelo”. Cada cual está donde merece.

Darío Vidal
28/10/2009