martes, 6 de julio de 2010

VIAJE A OTRO MUNDO (5)


(5)VIAJE A OTRO MUNDO

LOS BALIDOS DE LA DEMENCIA

Pienso que luego estaré en la calle. La mañana es soleada y amenaza sofoco, como a veces amenaza viento o lluvia. Y hay también algo inquietante e impreciso que no acierto a identificar en el ambiene aparentemente plácido. Parece como un rumor confuso, manso, lejano, diría que dócil, que me trae --Dios me perdone-- el recuerdo del ganado estabulado. Es como un balido que crece con las horas hasta hacerse perceptible: el balido casi plácido, acompasado, monótono y medido de una res, que por momentos se está quedando afónica.

Al entreabrirse las puertas se devanece el misterio que urdió mi fantasía.Se trata de una viejecita que no oye y penas ve, abandonada a un lamento monótono.insistente y lastimero, quejumbroso y cada vez más ronco que evoca los desdibujados cabezos de su desmemoria infantil.

“¿Que tiene?” –me conduelo. “Nada en absoluto” --tranquiliza una enfermera. “¿Dolor tal vez?” --porfío. “Sí, en nuestra cabeza” --concluye riéndose.

Profiere una queja mecánica, acompasada, sin sentimiento y sin dolor, que acaso proclame una pena que nadie entiende.

De súbito, se genera un tenso zafarrancho. Se ha puesto a vomitar. Suena un timbre y las chicas se despliegan ajecutando sus cometidos con precisión táctica, pulcritud estratégica y coordinación logística. Llevan baberos y toallas, aprestan palanganas, previenen agua tibia, esponjas, jabón y colonia, de esa socorrida que huele a lavanda y limón lenitivos. Han caido sobre la anciana sorda, muda y demenciada, como las hormigas, y apenas queda un tenue recuerdo soportable, dominado por el agua de lejía, el jabón y las colonias, que delate el percance.">

Era un día bonito y se ha tornado lúgubre y tenebroso. Yo no quiero sufrirlo, ni verlo padecer a nadie. ¡San José, Abogado de la buena muerte!

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