miércoles, 17 de noviembre de 2010

Al-Qaeda se asoma al Sahara



La visita del ministro del Interior marroquí, Taíb Cherkaui al “valido” de Zapatero, Pérez Rubalcaba --nadie sabe si en calidad de allegado de aquel o como visir de Al-Andalus--, no ha hecho sino enfatizar la debilidad, la deslealtad y la cobardía de Zapatero, lo que ha acrecentado la sensación de desamparo de un pueblo sufrido y valeroso que no merece este trato de España, sobre todo cuando la reciente ministra de Exteriores se ha puesto a defender a los agresores diciendo que también los marroquíes han tenido víctimas. Y que no los condenará sin pruebas. ¿Quiere alguna más?

No han comprendido, ni el presidente ni los suyos, la primera lección que aprende un niño cuando llega al parvulario: que quien no pone límites al imperio de los demás, se convierte en su esclavo.

El ministro español del Interior se ha sometido a una rueda de prensa, pero no puede confirmar los atropellos del campamento de Gdein Izik y de El Aaiún aunque les ha hecho prometer a los moros que lo investigarán. Una oferta en la que cabe confiar, dada la tradicional lealtad de la monarquía alauita. Y un buen propósito que no impide al Charkaui difamar a la prensa, dificultar su trabajo, impedir la transmisión de las noticias, y perseguir y arrestar a los informadores si da con ellos. Aunque ha prometido estudiar las demandas que presenten para darles respuesta. Si bien es dudoso que haga en su país lo contrario de lo que ha impuesto al Gobierno de aquí.

Trinidad Jiménez ha dejado también claro que no tenemos derecho a protestar porque ni Francia ni Estados Unidos lo han hecho. Argumento inaudito que ha completado añadiendo –¡no se lo van a creer!-- que España ya no es la administradora colonial del Sahara, lo que demuestra que la titular de Exteriores desconoce el estatuto del territorio, que no fue colonia sino la 53ª provincia de España, con el mismo rango y naturaleza que Las Palmas, Tenerife o Santander. Un personaje así no debería permanecer un día más en el Gobierno, por más que acredite su estrecha relación con Zapatero. Si desea pagarle sus servicios que lo haga con flores, que es para lo que sirven los floreros.

En cuanto a que no protesten los Estados Unidos, no van a pagar así a la momia de Kissinger que fue quien sirvió la tarta Verde adornada con miles de banderitas norteamericanas. Pero los saharauis hablan ya de coger las armas para defender su tierra, vengar su engaño y abolir la tiranía alauí.

Y alguien habrá de pensar que ya no existe la URSS pero que el baño de sangre que se está preparando puede echar al sufrido pueblo saharaui en manos de Al-Qaeda. Y ahí se acaba el Sultán de Marruecos.


Darío Vidal
17/11/2010


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