sábado, 28 de abril de 2012

Firmeza de mantequilla


 Hace poco tratábamos algunas actitudes guiadas por la cobardía. Pero nada dijimos de cuando la cobardía conduce a la traición. Y eso acaba de suceder ahora con la noticia cobardemente filtrada desde el Ministerio del Interior por don Jorge Fernández Díaz con los etarras que sean buenos chicos se confiesen, hagan propósito de la enmienda y “abjuren” de la ETA. ¿Será posible que un adulto normal haga tal exhibición de estulticia? ¿Cree alguien que es más eficaz el arrepentimiento que la entrega de las armas y el desmantelamiento de los “zulos”? ¿Tiene algún político el candor de creerse la palabra de honor de un criminal sin honor, sin piedad ni compasión, capaz de asesinar en alguna ocasión a un conocido que había arriesgado la vida por salvarle?
Se puede ser bueno pero no tonto, con perdón. Es difícil ceer en un político que se deja arrastrar por el voluntarismo antes que por el análisis. Y, al parecer, el señor Fernández se orienta por lo que le gustaría que fuera más que por criteros objetivos. Los gestos melífluos, la firmeza negociable, las decisiones de mantequilla, la bondad profesional de los expuestos y dispuestos siempre a equivocarse, es inobjetable si afecta solamente al individuo, pero inhabilita para decidir por los demás. Tal vez sea muy cristiano exponer la otra mejilla a la acción de la bofetada sacrílega, pero una persona no tiene potestad para poner de rodillas a una nación entera
Siempre desconfiamos del prógnata estrábico popular, pero creíamos que nadie podía hacerlo peor que su predecesor socialista. Nos equivocamos. Dice Murphy que cuando pensamos que ya nada puede ir peor, todo puede empeorar. Su odio africano, su rencor sonriente, su alarma taimada ante la competencia, no da opciones a nuevos dirigentes sino a becarias, secretarias y milltantes dóciles y ahormados. Aunque no es achaque sólo suyo. También Zapatero sacrificó a Nicolás Redondo Terreros. un valor seguro, por “Patxi” López, llamado en la Agrupación significativamente “el chico del botijo”.
No ha sido más generoso el registrador compostelano con la eficacia de Esperanza Aguirre, el buen juicio y la experiencia de Jaime Mayor Oreja, la lealtad y el sacrificio de Maria San Gil tan fríamente marginada y la imaginación crítica del barcelonés Aleix Vidal-Quadras.
En menos de seis meses, Mariano Rajoy Brey “el Deseado”, no ha cumplido con una sola de sus promesas. Pero tampoco ha corregido el rumbo del país ni enmendado ninguna de las disparatadas y suicidas actuaciones de la pasada legislatura. Se ha aplicado el cuento del Viejo Profesor para que las promesas electorales esten para no cumplirse. Y lo ha hecho muy bien.
Ahora, en lo más recio y encrespado del temporal, tenemos que hallar una fórmula legal para apartarlo del gobierno sin demora. “Delenda est Carthago”.
Darío Vidal
28/04/2012

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