viernes, 31 de julio de 2009

REGALAR O ROBAR LA VIDA



Acaba de realizarse en España el primer trasplante cruzado de riñon, consistente en intercambiar un receptor incompatible con el donante vivo de un órgano, con el donante vivo y el receptor incompatible de otra pareja –carnal, sentimental, paterno-filial o familiar-- para que prendan los injertos.

Pensaba referirme a esa sublime demostación de amor que permite ofrecer, donar, regalar y obsequiar con parte de un cuerpo sano --con un órgano propio-- a otra persona para que siga viva. Era como elevar una plegaria de gratitud por esa gente buena, abnegada y generosa que vive entre nosotros sin alardear de ello y huyendo de la publicidad, para que ese gesto de altruismo y entrega no se emponzoñe con la actividad de especuladores, traficantes y mercaderes que lo convertirían en basura moral, como esta sucediendo en algún paraje de Africa y de Estados Unidos.

Estaba en eso, digo, cuando la deflagración de 300 kilos de explosivo, probablemente de potentísimo amonitol, nos ha devuelto a la realidad más sombría. Una furgoneta blanca, doblada con las placas de matrícula de un conocido frutero local para no despertar sospechas, estalló a las cuatro de la madrugada del 29 de julio bajo una casa-cuartel de la Guardia Civil de Burgos, dejando un cráter de siete metros por dos de profundidad. Pero las 114 personas que dormían, entre ellos dos mujeres embarazadas y varios niños, resultaron prácticamente ilesos, porque los 64 heridos, todos leves, fueron dados de alta a las pocas horas. Milagrosamente no hubo muertos, pese a que el estallido dio de lleno en el ala de dormitorios que perdió las fachadas como muestran las fotografías. Mas solo unas horas después del “fracaso” –el día 30-- para que no nos hagamos ilusiones sobre la debilidad de la banda de forajidos euskaldunes, dos jóvenes guardias civiles hallaban la muerte en Palma de Mallorca mediante un dispositivo explosivo adosado a los bajos de un automóvil del Cuerpo -no se sabe aún si accionado por temporizador o si por un mando a distancia- para conmemorar los cincuenta años de vida de esa máquina de muerte alumbrada en un seminario.

Vamos a aceptar que el gobierno actual negociara de buena fe con los asesinos después de la humillación de González y de Aznar. Pero lo malo es que reincidiese después del propio tropiezo, con un empecinamiento autista, y volviera a darles voz, subvenciones, escaños y poder para seguir matando. La voz del presidente no sonaba ya con la contundencia y la determinación de las condenas de ayer. Su voluntad comienza a flaquear y es previsible una recidiva de sus crisis de gastroenteritis. Mientras lo que falta es firmeza, cortar la financiación y almacenar en la cárcel a los malhechores. Lo más dificil va a ser descontaminar las “ikastolas”.

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lunes, 20 de julio de 2009

ONOMÁSTICA CANINA


Tampoco los nombres se libran de las modas. Las mujeres respondían antes a Everilda, Rudesinda, Ezequiela, Balbina, Baldresca y Dominica. Ellas dieron a luz a niñas que bautizaron como Jacinta, Manuela, Pabla, Joaquina, Tomasa y Ramona. Les sucedieron las advocaciones marianas como María del Pilar, Mari Carmen, Maria del Claustro, María del Mar, y las asociadas a la Virgen como María Luisa y María Teresa, y ahora nos han rebasado los nombres bíblicos como Ester, Sara, Noemí y Judith, al lado de los vascos Itziar, Gotzone y Arantxa, o los de tradición anglosajona como Jéssica, Vanesa, Jenifer y Samantha, pronunciados “a la pata la llana” y como Dios nos da a entender.

Aunque, desde luego, no he oído jamás designaciones tan locas y disparatadas como en algunos países americanos. En ellos conocí a un niño bautizado como “Tresasero” por los 3 goles a 0 que había anotado el equipo de su padrino aquel día. Además conocí a Napoleón, Chúrchill, Bolívar, “Estálin” y “Jítler”, en memoría de Stalin y de Adolf Hitler. Pero hay alguno que menta a su vástago –y estos días resulta imposible no rememorarlo--, “Maikelyacson” Quinatoa Perez.

Mas por retornar a las mujeres, consecuente con las preferencias personales, los padres y los padrinos se ensañan cruelmente con las niñas. Yo he conocido a varias “Barcelonas” porque en ese subcontinente de sorpresas, el equipo titular de la ciudad de Guayaquil no se llama “Guayaquil F.C.” sino “Barcelona Sporting Club”. Otros padres, acaso más piadosos o con un párroco más estricto, las inscriben como “María Barcelona”. Pero hay niñas a las que llaman “Cocacola” sin despeinarse, entronizando irreflexivamente la publicidad en el ámbito domestico. Y eso ha forzado a algún exaltado a poner a su niña “Pepsicola”. Aunque lo más escatológico y desmadrado fue condenar a dos niñas –por lo menos a dos que yo sepa-- a ser conocidas por “Útero” Zambrano Lucas y “Vagina” Saltos Guachamín.

No llega a tanto el santoral perruno, pero antes cuando oíamos llamar Estrella, Lista, Canela, Diana o Linda, sabíamos que se referian a una perrita. En cambio ahora les llaman Manuela, Pepa, Tomasa y Juana.

El alcance de la humana estupidez es mas perdurable que la vida. Escribiendo estas líneas me he dado cuenta de que, sin proponérmelo, estaba glosando un epigrama muy divertido a “Una ridícula venida a mas”, que dice: “Me han dicho que llamas a tus hijas / para dártelas de fina y de moderna / Mélany, Jessica, Erika y Vanesa / ¡Qué dispendio onomástico, Marisa! / ¿Qué diría tu abuela la Ezequiela / y qué tu pobre madre la Felisa?”


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viernes, 17 de julio de 2009

CATALANOFOBIA Y CATALANOFILIA

Este oscuro chico de León recriado en Valladolid (“¡De Valladoliz, pintor!”) cuya apasionante biografía ha consistido en estar en las Cortes de oyente desde que se afilió al partido, da cada día un paso para conquistar la notoriedad y, sobre todo, para perpetuarse en el poder a cualquier precio. Un ejercicio funambulesco para el que no tiene el talento, la sutileza, la inteligencia y las maneras de Aldo Moro, que terminó indisponiendo contra él a las Logias, a la CIA de Henry Kissinger el Premio Nóbel de la Paz, y a las Brigadas Rojas, a fuerza de sutiles pactos imposibles.

Este rudimentario “aprendiz de brujo”, tan torpe que todos adivinan a donde va antes de que vaya, está indisponiendo contra él cada vez a mayor número de votantes, pero ello sin embargo no va a evitar que este país demesurado, que tantas veces se ha desgarrado en enfrentamientos crueles, se polarice entre filias y fobias exasperando a los demonios familiares. Una irresponsabilidad peligrosa que no se saldará ni con su derrota, aunque bien mirado ¡está como para competir, la oposición!

En esa desbocada carrera hacia el abismo en que va dejando cada vez más perjudicados sin querer reparar en ello, un día cercano no va a poder tomar la curva, y como no ha leído “Los intereses creados”, las víctimas de su aturdimiento no estarán de su parte porque habrán descubierto que –bueno o malo-- no es un presidente de la nación, sino el predicador de una secta que no vacila en modificar el dogma y la doctrina para lucrarse personalmente del cambio, sin dar tiempo a que se reacomoden los fieles hasta que se instalan en la confusión y aceptan el relativismo y las contradicciones. Llega incluso a imitar al General con la argucia de tachar, como él, de antipatriotas y antiespañoles a quienes únicamente no estaban de acuerdo con sus dictados, como ha hecho ahora abriendo la caja de Pandora al motejar de anticatalanes a quienes denuncian su acomodaticia negociación con un partido --Esquerra Republicana de Catalunya-- para comprar su voto, que no está en venta como no tardará a comprobar.

Su chantaje --vergonzosamente franquista-- de identificar a cuantos son críticos con su praxis política, como enemigos de Cataluña, deja a los catalanes no adscritos a ERC –cuyo portavoz Puigcercós calificó el éxito de la financiación como el paso previo a la independencia-- tan desarmados como a los “botiflers” (traidores) que, aún sintiéndose catalanes, no se identifican con la idea de separarse del resto de España. El que detenta la presidencia burlando su promesa ante la Biblia, no quiere que se declaren “catalanófilos” quienes no comulguen con sus propósitos, sus pactos y sus ruedas de molino.


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miércoles, 15 de julio de 2009

CORNADA EN TELEFÓNICA


Desde el dolor más sincero por la suerte de Daniel Jimeno Romero, navarro de Alcalá de Henares, hijo y nieto de corredores de los encierros, taurófilo experto y devoto de los sanfermines, quisiera repetir lo que su familia encareció a la alcaldesa de Pamplona poco antes de hacerse cargo de su cuerpo, temiendo tal vez la reacción compasiva y garantista de quienes viven los toros desde fuera: “Cuiden de la Fiesta”. Un gesto noble y generoso en quienes están sometidos a tan doloroso trance. Cuiden de la Fiesta, que nosotros ya no podemos hacer nada por Daniel.

La familia del muchacho, que conoce las medidas de seguridad que se han ido aplicando en tres generaciones, reconoce que hay muy poco que objetar. Y que, en el lance, concurren la suerte, el error, la distracción momentánea y el bloqueo del miedo. Pero que sin la intervención de lo azaroso y lo imprevisto que alimentan el riesgo, no habría fiesta. Porque el encierro es un rito ancestral de iniciación, que permite poner a prueba el temple de los jóvenes, “los mozos”, enfrentados a la fiera de Minos a través del peligro, el riesgo, la audacia, el valor, la astucia y también el miedo, siempre que permanezca sometido a la voluntad.

La globalización, la mundialización, la uniformización, la ignorancia de los más íntimos resortes del espíritu que difuminan los contornos de las cosas, procuran borrar lo disímil, lo singular, lo remoto y lo desconocido, por temor a lo diferente. Y ciertos artistas, algunos poetas, intelectuales poco sutiles y espíritus sensibles incapaces de entender el lenguaje limpio del encierro y el talante del “mozo” que burla, que corre, entra, sale y recorta, pretenden salvar de “la barbarie” a estos jóvenes arriscados que se inician en la vida y a los que llaman así aunque ronden la cuarentena.

La conciencia de la naturaleza pura de la fiesta y las peticiones de más seguridad desde los periódicos, me ha movido a terciar, aún sin vela en este entierro, para que no se desvirtue todo.

En el breve recorrido que se cubre en un tiempo de entre dos y cuatro minutos, hay 16 puestos de socorro con sanitarios vuluntarios, cualificados y expertos. ¿Que hacer, imponer trajes blindados? ¿Aconsejar cascos de moto? ¿Limitar el número de corredores tras unas pruebas de capacitación? ¿Pero sería entonces una fiesta popular o un espectáculo de “semiprofesionales” en que mudarían su camisa por camisolas de los patrocinadores para que los espectadores cruzasen apuestas? Hasta para esto existen límites. Cuando todo depende del corredor es precisa mucha informción, ver muchos encierros, entrenar hasta el aburrimiento, ensayar concienzudamente, estar sobrio y descansado, y si algo falla saltar la valla.


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martes, 14 de julio de 2009

LA SEGUNDA MUERTE DE DALILAH


La muerte de Rayan, el bebé que estaba sobreviviendo a su madre Dalilah, la muchacha marroquí de 19 años fallecida en el “Gregorio Marañón” por un proceso rebelde de Gripe A, ha supuesto un drama para nuestro país y un desgarro para el Hospital madrieño, que quería vengar con su vida el deceso de su madre. Era el primer hijo de un matrimonio apenas fundado, el primer fruto de una familia recien constituída. El niño, alumbrado por cesárea al séptimo mes de gestación cuando su madre estaba a punto de morir, no estaba infectado de N1H1 y se hallaba sano, pero no a salvo de que una enfermera negligente le inyectase en vena el alimento que tenía que haber ingerido a través de la sonda nasogástrica.

No cargaré las tintas ni la conciencia de las sanitarias, que, si son normales, deben estar necesitando un buen psicólogo; ni ponderaré la irresponsabiliad de ciertos adolescentes mal avenidos con las resposabilidades. La enfermera titular por delegar la función mas importante que le habían confiado y la otra por no haber puesto los cinco sentidos al conectar la cánula que no era. Imagino que más de una se pasará las horas llorando por ese bebé exánime y desmadejado como un trapo, por ese frágil hombrecito de juguete que sobrevivió a lo peor y ha ido a morir de una manera estúpida y absurda. Pero además de esos fallos humanos ha debido haber otros para que se haya desencadenado ese cúmulo de desastres que el propio gerente del “Gregorio Marañón” calificó de “error terrorífico”.

¿Qué nivel de cualificación y compromiso tiene el personal de enfermería de nuestros hospitales universitarios, si los de Madrid arrastran tales deficiencias? ¿Qué incentivos de caracter profesional posée? ¿O se mueve por estímulos económicos y atento a las guardias y los días de libranza? ¿Como gestiona la dirección el personal, si incluso en la UCI de Neonatología, ocho de las dieciseis personas del equipo son trabajadores eventuales? Hay que suponer que no estará peor dotada que los restantes servicios. Ni por supuesto mejor.

No se sabe cómo asumirá esta familia musulmana creyente –y por ello “sumisa”-- la prueba que Alá les había dispuesto al trasponer el Yebel Musa cruzando el Estrecho. Primero fué su hija, aún adolescente y embarazada, a quien en tres ocasiones mandaron en urgencias para casa sin detectar la Gripe A de que murió. Unos días después ha sido el bebè, quien estando completamente sano ha querido partir en pos de su mamá. Qué horror. La jóven abuela Aziza Ismaili, quiere llevarse el cuerpecito con su hija para no volver jamás. Ha sido la segunda muerte de Dalilah.


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domingo, 12 de julio de 2009

PERDONAR A LOS OBISPOS


Los obispos vascos han pedido perdón. Se sienten culpables y el remordimiento no les deja conciliar el sueño, así es que han reclutado no se si a cuarenta o cincuenta clérigos de infantería y sin graduación, y han celebrado una misa solemne con profusión de “kyries”, “oremus” y “confiteors”, unos cuantos cánticos durante una horita relajada y asunto concluido. Piden perdón por una culpa de sus predecesores, que siempre es una contricción más benigna. Igual que el arrepentimiento un poco tardío del titular del Vaticano --que dicen sucesor de “El Galileo”--, con Galileo Galilei. Tambien yo pido perdón por todas las posibles trapacerías de mis antepasados anteriores a mis abuelos.

Asi es que la clerecía vasca, dirigida por su jerarquía y sus pastores, se halla ya en paz y con la conciencia tranquila. Han pedido perdón y, sin haber oído ninguna voz desgarrando el silencio del firmamento, se han dado por perdonados. No se han humillado sumisamente ante los torturados, los humillados, los asesinados y los que padecieron el desgarro de las ausencias y el dolor, a los que han maltratado y han privado del consuelo de hermanos, del apoyo de prójimos y de la compasión de cristianos, negándoles incluso el lenitivo de la compasión, los sacramentos y las exequias. No. Sólo han solicitado el perdón de Dios, cómodamente y sin humillarse ante aquellos a quienes han traicionado. Y han decidido que Dios les ha absuelto.

Pero no han solicitado la Gracia para lo que todos pensábamos, no. No han recurrido al sacramento de la penitencia por el consuelo que no han dado, por las comuniones que no han impartido, por las iglesias que no han abierto, por las misas que no han oficiado y por los funerales que no han celebrado en expiación de sus fieles asesinados, humanos también pero no homicidas, ni por haber dado acogida en sus casas a los criminales de una banda de forajidos. Tampoco han pedido perdón por los sacerdotes que fundaron la ETA con otros acólitos seglares, todos con vida, reconocimiento y prestigio de patriotas, ni por el desamor –si no otras cosas peores-- de los señores Uriarte y Setién.

No han pedido perdón por el daño originado a la Iglesia del Cristo con su actitud de desprecio a los fieles, ni por su vulneración de la fe, la esperanza y la caridad cristianas.

Han organizado este acto de cínica contricción, para pedir perdón –no a sus semejantes sino al Cielo-- por no haberle reprochado a Franco que hubiese hecho fusilar a catorce curas “abertzales”; pero nada dicen de aquellos que mataron sus bravos gudaris. Ni de los mil seglares que han expulsado de la vida sus protegidos.


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viernes, 10 de julio de 2009

INFLACIÓN DE DEMOCRACIA


A mi es que me turba mucho oír hablar de Democracia. Y sobre todo cuando quien habla lo hace con mayúscula, tono enfático, voz grave y limpia prosodia como el presidente Zapatero. No hay ocasión en que no saque a pasear ese substantivo y los adjetivos colaterales a propósito de lo que sea: el horario más democrático, un trabajo democrático, la democracia del gasto, y tantas otras ocurrencias. No hay vez que se invoque ese concepto que no intimide a la parroquia. La pronunciación rotunda, redonda y perfecta, le da a la Democracia una ampulosidad definitiva, monumental y arrolladora. Una monumentalidad inapelable. Cualquiera le dice a quien la nombra así, que es una chorrada que los planes de estudio de las distintas Facultades los elaboren los estudiantes –ignorantes de las materias que deben de cursar-- porque “tienen tanto derecho a ello como sus profesores” tal como se hizo en los años 80.

Nadie se atrevió a manifestar entonces que solicitar a un discente que señalase las materias que debía impartir el docente para capacitarle a ejercer un oficio, es puro dislate. Y así se comenzaron a suplementar los horarios lectivos con asignaturas optativas “a la carta”, hasta conseguir la implosión de las titulaciones, lo que nos llevó a ultrapasar el sistema norteamericano de licenciaturas “democráticas” de geometría variable, y conseguir graduados singulares e irrepetibles porque cada uno había estudiado unas cosas y el repertorio de informaciones que podía manejar no era homologable. Y así se llegó a fabricar profesionales que no servían para nada, aunque no a la burla de terminar la carrera de Leyes por ser el mejor “pivot” del equipo.

Aquí sería conveniente una vez más definir el concepto de Democracia como decíamos el otro dia que hacen los británicos para ponerse a debatir.

De otro modo se puede llegar a proponer en nombre de la Democracia, un esperpento tan monstruoso como la “discriminación positiva” que está patrocinando ahora la Sección Femenina del PSOE con la aquiescencia y el entusiasmo de su jefe, seguramente por desconocimiento --culpable-- de qué es Democracia y que Justicia. Y pasando por alto que la Discriminación supone pasar por encima de la Equidad y la Legalidad. Vean sino que para implantar esa actitud repugnante llamada discriminación, son precisos los signos más y menos, el discriminador y el discriminado, el favorecido y el perjudicado. Para que un Ministerio de Igualdad imponga la discriminación “positiva” no solo hay que huír de la logica sino que profanar la Democracia.

Hitler aplicó la discriminacion positiva a los arios contra los judíos; en Sudáfrica a los blancos frente a los negros, y en China a los “han” frente a los “uigures”, Pero no se ampararon en la Democracia.


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miércoles, 8 de julio de 2009

NOTICIAS Y CHISMES


Me he jugado el tipo –el tipo en toda la extensión que prefieran suponer-- por obtener una noticia; he vencido la impaciencia durante meses mientras la contrastaba, y recuerdo haber perdido una exclusiva después de un año inacabable de pesquisas, hallazgos, pistas falsas y vueltas atrás, al no poder aportar un documento que había tenido en las manos y, en última instancia, haberse negado a confirmar su existencia una de mis fuentes –casi siempre tan medrosas--, mientras yo agotaba todos los recursos de persuasión.

Primero confirmé la existencia del hecho como siempre, luego evalué si era un suceso de interés social y no un sucedido solo interesante para mi, después fui desenredando la madeja despojándola de adherencias divertidas y aún picantes pero sin relevancia general; fui comprobando la veracidad de los datos al tiempo que conseguía todas las pruebas... Menos una, apenas relevante pero que cerraba el círculo. Era el protocolo que yo me imponía cuando no existía el llamado “periodismo de investigación” y nadie llamaba a la puerta para darte una noticia.

Tuve, hasta hace unos años, testimonios de algunas de esas historias, publicadas en otros medios a traves de las agencias y algunas no era capaz de desentrañarlas porque estaban en japonés y alguna en mandarín. Tuve amenazas e intentos de soborno, ofertas de negocios fáciles y hasta súbitos “enamoramientos” de chicas estupendas dispuestas a liberarme, en alguna ocasión, incluso del yugo del trabajo. Pero no tuve que responder nunca ante la Ley ni ante mi mismo. Ante la primera porque no dejaba ningun cabo suelto. Y ante mi conciencia, no por virtud, ni por estrechez moral, ni por rectitud ética, ni por inapetencia de los suculentos manjares que me ofrecían, sino porque si una sola vez muerdes la manzana del Edén es mejor que te dediques a otra cosa, si no quieres que la mancha se extienda como el aceite.

Claro que todas esas sagradas cautelas enderezadas al respeto de la “parroquia”, no tienen ningún sentido cuando se cultiva el chiste y se negocia con el chisme. Ese género dudoso, que se inició en los periodicos con bastante dignidad y mucho humor de la mano de Elsa Maxwell en Estados Unidos y en Europa con “Les poitins de la comère” de Carmen Tessier en “France Soir”, ha desaparecido de ellos y parasitado la TV sin el ropaje de la discrecion y del decoro, para contar “noticias” tan atractivas como los polvos que echaron en una noche Paquirrín y su acompañante, o grabar la felación de Ana Obregón en el coche de su novio “nuevo”. Que trabajo, San Dios. No se presenten como periodistas.


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LA METAFORA DEL TORO


Siete de julio, San Fermín.

Pamplona es un bullir, una bulla, una juerga, un fulgor, una risa. La vetusta ciudad medieval, antaño levítica, se vuelve del revés y se esponja, se entrega y se ofrece. Y todo un pueblo cómplice y amable, hecho amistad y empatía ante un peligro cierto, sentido incluso por los que no corren, nos hace creer que el mundo es bueno, lo cual tal vez es sólo cierto cuando los intereses nos unen, pero no cuando la competencia nos enfrenta.

El primer encierro, el de los Alcurrucén, fue rápido, noble y limpio, y duró apenas dos minutos y medio. Más preocupa el de esta mañana porque los Cebada Gago tienen un largo historial de cogidas y en uno de ellos dejó seis heridos por asta de toro. Pero sin riesgo no habría fiesta y las carreras por la calle de la Estafeta son lo que da sentido a estas jornadas teñidas por el temor, por el reto, por el galope desbacado del corazón que se escapa del pecho, por la superación, por el temblor de los miembros anegados de adrenalina y también por la sangre. La sangre de los aficionados, que es la que piden, democráticamente, los antitaurinos.

En el rito pagano del encierro, como metáfora de acompañamiento hacia la muerte, confluyen el miedo al hombre de los toros, y el miedo al toro de los hombres. Solo que la fiera no tiene conciencia de la muerte ni memoria de la vida, en tanto que el hombre, que es un ser historico, guarda recuerdo de los hitos de su biografía, es capaz de evocar los dolores del pasado e imaginar la cornada por venir, y asume sin embargo consciente y gratuitamente que va a rozarse con la muerte en la carrera hasta la Plaza. En ello estriba precisamente el reto; ahí radica la superación.

El corredor del encierro, el “recortador” de los sanfermines, no necesita, como el delantero centro, el testimonio del fotógrafo ni el aliento estruendoso de la hinchada. Al “mozo” que corre los encierros, habiendo dejado muchas veces la mocedad a sus espaldas, le basta con la hazaña. No aspira al reconocimiento. Le sobra con la autoafirmación; con haber renacido al vencer; con haberse “ganado” la vida cuando le adelantó aquel morlaco mientras corría entre la manada oyendo el sobrealentado resoplar de los toros bravos que le iban a la zaga; tiene suficiente con haber calculado la velocidad y la distancia precisa de los “bichos” contando el apagado redoble de sus pezuñas en el empedrado, sin volver la mirada, para hacer el quiebro en el momento justo para hurtarse a la embestida y al “derrote” de muerte que iba dirigida contra su pulmón o su cintura.

Por eso el ganador de la porfía adora al toro. Representa su lado más oscuro purificado en una ordalía: es el Juicio de Dios.


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martes, 7 de julio de 2009

BORRACHO DE DIOS


"Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia”,-- habrá pensado el clérigo al que los motoristas pararon en una carretera de Italia para practicarle un control de alcoholemia y dió positivo. No se si una maniobra heterodoxa o una aceleración fulgurante delató un barrunto de pítima, pero cuando se está trabajando y hay más demanda de la que se puede gestionar, es injusto exigir que se atienda a todo.

Como en nuestro país, en Italia faltan sacerdotes, y los creyentes cada día más añosos y envejecidos se niegan a morir pues por mucha fe que tengan, más vale pajaro en mano... Mas en la Iglesia, como en la Sanidad, el paciente desea un trato mas próximo, íntimo y personalizado porque las dolencias del alma, como las del cuerpo, no se curan con agua bendita ni pócimas de boticario sino con la palabra. Los psicólogos, los psiquiatras y los psicoanalistas no han sabido tomar el relevo a confesores y médicos de cabecera, desgraciadamente arrumbadas por la prisa, que eran maestros de la conformidad y el sosiego enseñando la virtud de la paciencia.

El caso es que los pobres curitas van aventados con sus utilitarios, de pueblo en pueblo, para celebrar la Eucaristía. Y en algunas ocasiones les reciben en trance de “pitada” como cuando el cine del pueblo no comienza a la hora. Y así no es posible concentrarse, ni recogerse, ni pensar la homilía, ni meditar en el sacramento, ni nada. (“Puestos a llegar tarde, a Valdebarranco y a Torrejoncillo, tal vez sea mejor alterar el orden y no tener que disculparse por llegar con retraso mas que ante unos feligreses. Ya les diré que he tenido un pinchazo y que Dios me perdone!” ) Esta razonable reflexión tal vez fue interrumpida por el sobresalto de un motorista alzando la mano. (“Dios mío ¿qué he debido hacer?”) “Buenos días, señor”. “Buenos días”. “¿Es usted el propietario del vehículo?” (“¡Malo, malo, malo..!”) “Si señor”. “¿Quiere enseñarme la documentacion, por favor?” (“Uy, uy que mal pinta esto”) Silencio, búsqueda febril en la guantera, papeles manoseados, seguros caducados... “No, este es de 2007”. “Pues le aseguro que lo tengo”. Mirada escutadora. Nueva búsqueda. “¡Mire, aquí está....Si yo ya sabía que....!” “¿Le han hecho alguna vez una prueba de Alcoholemia?” “Si señor”. Se le hiela la sangre. “Pero yo estoy en ayunas...”-- desea puntualizar. “¿Quiere soplar?” --solicita el agente rasgando el celofán. Un soplido, un silencio y un veredicto atroz. “Ha dado positivo: supera los 0'5”. “Le doy mi palabra de que estoy en ayunas. No he comido ni bebido. Soy sacerdote y he dicho misa en cuatro pueblos...”

Pero las pupilas, el hígado y el cerebro no saben Teología ni entienden la transubstanciación. Y se alborotan la sangre y los sentidos.


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lunes, 6 de julio de 2009

HEROÍSMO Y SANTIDAD


Quiero referirme aquí a dos virtudes que tal vez sean la misma: la vocación de perfección moral y la aspiración a la excelencia cívica. A la vida heróica de un servidor de los desfavorecidos de la India llamado Vicente Ferrer, y al asesinato, aceptado como destino, de Eduardo Puelles, un trabajador que dedicó su existencia a proteger a los ciudadanos indefensos, en la envilecida jungla vasca, del nacionalismo llamado democrático, el separatismo alentado por el clero, el nazismo, el terrorismo y el odio.

El primero se llamaba como un Santo de dudosa beatitud, que dejó en la estacada al recto, al roqueño y tenaz Benedicto XIII –que no se apeó de sus trece-- cuando entendió que, aislado en el castillo de Peñíscola como una metáfora de lo imposible, abandonado incluso por sus leales desleales, y lentamente envenenado por sus servidores, aquel papa no iba a llevarlo al Vaticano que es donde quería hacer carrera y medrar, después de haber hecho méritos persiguiendo judios y predicado contra los descendientes de los conversos como él, para labrarse una aureola de piedad como si Dios no fuese el mismo, al margen del nombre que le den los hombres.

A este otro Vicente Ferrer del siglo XX, el verdadero, el Santo, le han rezado y le tienen por suyo budistas, cristianos, musulmanes, sintoístas, animistas y creyentes de muchos credos, que le llamaban “nuestro dios vivo” aunque no hacía proselitismo de dioses domésticos, ni apostolado verbal, ni blandía el hisopo asperjando agua bendita, sino que se derramaba generosamente entre los menesterosos dando testimonio de una entrega amorosa a sus prójimos, que eran todos para él porque eran hombres, y no solo algunos bautizados que tenían pasaporte para el Cielo.

Entre los siglos XIV y XV, zarandeada por el cisma de Aviñón, la Iglesia dió la espalda a aquel papa / antipapa Luna, íntegro, piadoso y recto, que no se avenía a componendas ni comerciaba con la verdad, y ahora se la ha vuelto a este jesuíta de vida transparente, tal vez porque abandonó la Compañía de Jesús. Acaso dentro de quinientos años los rehabilite a ambos como ahora pretende con Zwinglio. Siempre tarde.

Menos cicatero ha sido el Estado con Eduardo Puelles, ese valeroso servidor que se erigió en ángel guardián de la buena gente en su asendereada tierra vasca y se quedó a vivir toda la vida en el barrio en que había nacido, sin ostentar pero sin ocultar su condición con una gallardía que intimidaba a los asesinos, hasta que decidieron acabar finalmente con un testimonio que les humillaba. Ambos dieron esperanza con su testimonio, desde la santidad y el heroísmo que acaso son la misma cosa.


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jueves, 2 de julio de 2009

FRANCO DEGRADADO


Franco no fué santo de mi devoción. En absoluto. Me apestaba su porte, su megalomanía de señor pequeñito con espuelas, su continente de dictador y su escrutadora mirada de desconfianza y espanto, del mismo modo que ahora me hiede su cadaver de mas de treinta años. A Franco hay que encerrarlo con siete llaves, lo mismo que el sepulcro del Cid. Ahora que se habla de Memoria Histórica, el gran empeño debería consistir en asumirla y aceptar nuestro pasado con sus periodos luminosos y sus etapas sombrías y nefandas, como puede ser la que dejamos atrás.

La grandeza del pasado es que no acepta enmiendas y que la crónica que escribimos con nuestros actos, nuestras palabras, nuestros temores y nuestros silenciós –también con nuestra cobardía-- no admite rectificación. No vale ahora que Madrid, Burgos, Sevilla o Salamanca digan que no consintieron, o desearon no haberlo hecho. Conocemos poblaciones muy afectas al dictador que jamas perdieron el decoro solicitando que fuese canonizado. Y de ello no fue tan culpable su perversa vanidad, su anhelo de fasto y su sed de reconocimiento, como la indignidad de los aduladores, los halagadores, los serviles, los pelotas y los viles lameculos que se adhieren a los poderosos como las rémoras, para parasitar al “boss” y alimentarse de sus sobras.

Tan repugnantes fueron los turiferarios y los incensarios nauseabundos de entonces, como viles los que pretenden degradarlo en el patio de armas con el pueblo formado alrededor. Nadie lo derrocó; nadie lo destituyó; nadie lo ahuyentó. Y eso es algo que ha contrariado a parte de este país y ha exacerbado la exigencia de echar cuentas. Pero ya nadie puede cambiar las cosas para bien o para mal. Tampoco alterará nadie nuestro comportamiento: ni el de los que se opusieron a la Dictadura a costa de su libertad y mil penalidades, ni el de los que aceptaron, consintieron y aún se lucraron de aquella situación, algunos de los cuales pretenden mostrar su fervor democrático, a estas alturas, haciendo leña de un fantasma.

Estos son valientes que no necesitamos, inventores que no nos sirven, políticos incapaces de aportar nada nuevo, gestores no aptos para gestionar el futuro porque carecen de fantasía, guías que desorientan porque llevan el rostro vuelto hacia atrás. Son estatuas de sal. Y prometen ser los padres de quienes pretendan rehacer los hechos de hoy, dentro de otros sesenta años, queriendo dar la vuelta a la tortilla cuando la tortilla esté como una suela. Y revisar la trayectoria de Zapatero, la ejecutoria de Aznar y la política de González. Nos sobran enmendadores del pasado.


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