lunes, 30 de noviembre de 2009

Mohamed y Moratinos


Al abúlico, tardo y errático titular español de Exteriores se le acumula el trabajo. Lo natural, cuando se aspira a que los problemas se resuelvan solos. La diligencia no es lo suyo. Menos aún la anticipación y la discreta cautela de prevenir.

Le sucede con todo: lo mismo con el “Alakrana” secuestrado por piratas somalíes en el Índico, como con la activista saharaui Aminetu Haidar que sigue en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote porque la policía de Mohamed VI le ha retirado el pasaporte, o con los cooperantes catalanes desaparecidos hace unas horas en Mauritania.

Pero lo más previsible fue el conflicto de la “Ghandi Saharaui” con la policía marroquí. Y Aminetu se duele de que las autoridades españolas en cuyo territorio permanece, no se han puesto en contacto ni interesado por ella hasta el día catorce de su huelga de hambre, fecha en que Miguel Angel Moratinos, acuciado por la reacción popular ha prometido dar solución a su problema enviándole un propio. Pero “el recadito a la oreja” del mandado del Ministro no resulta aceptable para una persona que se respete, cuando ha sido expulsada de su tierra por un ejército acupante. No quiere volver a casa --o no poder hacerlo-- como extranjera, porque eso deslegitimaría su lucha, su ejemplo y su testimonio.

Mas la diplomacia española le ha ofrecido la nacionalidad, que es un obsequio envenenado que le inhabilitaría para reivindicar los derechos de su pueblo saharaui ocupado por Marruecos. No se sabe si esa solución está inspirada por la cortedad, la pereza mental o la perfidia. Porque ella solo aspira a regresar con los suyos en la calidad en que salió hace unas fechas para recoger en Nueva York el premio que le habían concedido, sin darle armas a la policía alauí.

Y ahí es donde Exteriores va a tener que enfrentarse a la realidad. España, garante de la libertad del Sahara por mandato de la ONU, habrá de desbloquear la postura de Marruecos, ocupante ilegítimo del Sahara.

Entre tanto, la opinión internacional se ha apiñado en torno a esta mujer roqueñamente frágil y valerosa, dispuesta a inmolarse por su pueblo, y está tomando posiciones contra el prestigioso Reino de Marruecos y contra esta España desvalida, inerte y desnortada que, si es preciso, oficia de acólito de los moros del sur.

Los que se reían del despliegue por Isla Perejil, callan ante la actual indignidad. Así es que vayan preparándose para una nueva victoria zapatera y un estrepitoso éxito de la diplomacia española guiada por la mano sutil de Moratinos.


Darío Vidal
30/11/2009

martes, 24 de noviembre de 2009

Inglaterra pide explicaciones




Tenía César González-Ruano una casa antigua en Cuenca llena de cuadros, esculturas y objetos magníficos, que los forasteros solían fecuentar sin saber que no era un lugar público. Pero a César le divertía ese equívoco y le encantaba pasear por las estancias con batín y zapatillas, o con chanclas y albornoz, observando la cara de estupefacción de los visitantes.

Aquella aparente provocación hacía que muchos forasteros le mirasen con recelo, con desdén o con ira. Incluso alguna vez le increparon por la falta de decoro de su atuendo para visitar un museo, según pensasen que estaba loco, que era un caradura o que se trataba de un provocador que quería llamar la atención a toda costa. E incluso en ocasiones le increpaban, aunque en esos casos se excusaba y se retiraba. Pero le encantaba relatar las anécdotas de esos encuentros absolutamente surrealistas que él favorecía. Solo en una ocasión, la iracundia de un vehemente adorador de la Cultura que se sintió insultado y quería agredirlo, le hizo gritar que no se hallaban en un recinto público, que estaba en su casa, que habían invadido su intimidad y que largo de allí.

Bueno, pues lo que nos sucede en el Peñón de Gibraltar con los ingleses, es parecido, y eso por quitarle hierro a una situación grotesca, si no fuera provacadora e irritante.

Cuando en 1704 la casa de Austria y la de Borbón pugnaron --con sangre de los españoles-- por la posesión de España a la muerte de Carlos II El Hechizado sin sucesión --¡menos mal!-- la Gran Bretaña, siempre generosa, se ofreció a ayudar al bando del Archiduque con una escuadra fondeada en Gibraltar. Pero he aquí que cuando acabó el conflicto, no hubo manera de despegarla del Peñón ni con agua caliente y el 13 de julio de 1713 en virtud del Tratado de Utrecht se arrió nuestra bandera del enclave, se exilaron sus moradores y los ingleses izaron la enseña de la Unión Jack que aún ondea. La negociación se basó en una serie de argucias para que nada resultase novedoso y pareciese todo interino y provisional. Pero las pugnas internas, que distraían muchas veces de nuestros propósitos alentadas con frecuencia por los britanicos, y la mezquindad de unos políticos mediocres, venales o miopes, han ido prolongando la situación.

Durante la Guerra contra Napoleón, los ingleses solicitaron mas tierra para levantar hospitales en que tratar la epidemia del cólera, después de haber demolido los fuertes de San Felipe y Santa Bárbara y no se retiraron. En 1829 se anexionaron más territorio sin contar con la opinión del Gobierno español. Y en 1854 pretextaron necesitar más hospitales para adueñarse de más territorio. Mas tarde ocuparon del istmo para hacer un aeropuerto que se ha ampliado con el primer gobierno socialista, aún cuando Franco intentó recuperar el Peñón con ayuda del Führer. Desde entonces, todo deseo de recuperar la escarpada península ha sido considerado por la izquierda española una pretensión “fascista”.

Hace poco, ese lince de la diplomacia que es Miguel Angel Moratinos hizo un viaje –el primero de un Ministro de Exteriores español al enclave de la Vergüenza-- para reunirse con el ministro principal Peter Caruana y el canciller británico David Miliband. “Jornada histórica”,-- titulaban algunos diarios, y ciertos periódicos exaltados anunciaban: “Moratinos reconquista Gibraltar”. ¡Que risa!

De todos modos nadie podía llamarse a engaño, pues el canciller español manifestó que no se reunían a negociar nada. ¿A qué pués? Pero debía ser cierto porque desde aquella reunión menudéan las provocaciones a nuestros barcos y se ha iniciado una escalada de tensión en la bahía de Algeciras. Anteayer mismo el “Foreing Office” cursaba una nota de protesta porque nevegamos por “aguas inglesas”. Y hoy, después del ametrallamento de nuestra bandera hace unos días, los noticiarios dan cuenta de una nueva intimidacion de la “Royal Navy” a la Guardia Civil del Mar. Ahora que se han apropiado de la tierra, quieren apoderarse del mar.

Y mientras Zapatero viaja a las Quimbambas ejercitando la seducción de su sonrisa azul, Montilla se amotina desde Córdoba y en el Almirantazgo no dan puntada sin hilo.

Darío Vidal
24/11/2009

viernes, 20 de noviembre de 2009

La bandera de España





Este país nuestro sobrevive por pura inercia. Es solo una factoría de palabras. Mas el puesto de mando está deshabitado. Y nadie sabe qué hacer.

Sin embargo la culpa la tenemos nosotros. Antes hablábamos de fatalidad e infortunio, pero ahora votamos y al parecer elegimos. Aunque solo nos manifestemos una vez cada 1460 días, la responsabilidad vuelve a estar en nuestras manos. Poco más o menos, porque en el Continente nadie nos ha pedido el voto para que Herman Van Rompuy sea desde ayer el nuevo presidente de Europa, ni opinión sobre si la baronesa lady Catherine Ashton reune condiciones para ser una eficaz ministra de Acción Exterior. Pero qué vamos a hacer: por lo visto eso son cosas de la reciente Democracia.

Ahora habrá que ver si la nueva responsable de Asuntos Esteriores de la Unión más desunida del mundo –que es inglesa y los ingleses no son de este mundo-- cohesiona al Continente con la misma determinación que a España e Inglaterra mientras esta nos escupe a la cara en casa. Y no estoy refiriéndome al viejo contencioso del Peñón, sino a las reiteradas y graves provocaciones que están protagonizando estos días en la bahía de Algeciras, sobre las que no incidiremos nuevamente.

No se adónde vamos a parar pero pienso que muy lejos. Porque una cosa es la bravuconería y la amenaza, o otra muy distinta la dignidad y la defensa proporcionada de sí mismo. Más el pobre Zapatero, timorato, menguado, pusilánime y follón, recula para no enfrentarse y perder. Vean ustedes. No acaba de rescatarse el “Alakrana” tras cuarenta y siete días de cautividad y vejaciones, y otro atunero vasco ha estado ya en un tris de ser capturado por otra panga pirata. Porque Moratinos y Chacón son una cesta de Navidad.

El abuelo de un atacante del primero --uno de los ocho que se han casado con el producto del botín--, manifestaba ayer que en esta operación han obtenido los chicos más de lo que habrían ganado en toda una vida de trabajo. ¿No es eso lo que queremos también nosotros en esta sociedad de la mordida, el pufo y el blanquéo? Y no pertenecemos a iletradas tribus animistas sino a piadosas sociedades cristianas posindustriales con gran poso de Historia, aunque no nos dé la gana aprenderla en las escuelas y así nos va.

De modo que mientras Zapatero apoyaba la candidatura de Lady Ashton en Bruselas con un lirio en la mano, la Guardia Civil descubría a la Royal Navy haciendo ejercicios de tiro sobre una bandera española fijada a una boya a siete millas de Gibraltar.

Habrá que estar atentos al Estrecho porque los piratas somalíes tienen los abogados en Inglaterra, pero los piratas ingleses ya no trabajan en el Caribe sino en Gibraltar. Hemos vuelto al XVIII.

Darío Vidal
20/11/2009

jueves, 19 de noviembre de 2009

Un genio diplomático







La política exterior española constituye motivo de orgullo de propios y envidia y pasmo de extraños. En un abrir y cerrar de ojos, “los batuecos” --como nos nombraba conmiserativamente don Jaime Capmany--, hemos cosechado nuevas victorias diplomáticas.

A las reiteradas provocaciones de las patrulleras inglesas del Peñón contra los barcos españoles en la Bahía de Algeciras a que ayer nos referíamos y la liberación de los marineros del atunero “Alakrana” tras un saqueo de cuarenta y siete días en la costa de Somalia, hay que sumar la brillante gestión de la crisis abierta por la activista saharaui Aminatu Haidar a la que la policía marroquí no permite regresar a El Aaiún y Moratinos retiene en Lanzarote, en cuyo aeropuerto se ha puesto en huelga de hambre aduciendo que el Ministro español la ha traicionado.

Otra cosa no será Moratinos, puede que ni Ministro porque no creo que haya ido a la escuela donde habría aprendido que en cuanto uno se arruga le llueven los soplamocos por todas partes, pero no cabe duda de que es un sagaz negociador y un genio de la diplomacia, aunque en su clase se llevara todas las tortas. O es que no repararon en la cara de pasmo que exhibía cuando los congresistas se pusieron a aplaudirle celebrando sus triunfos “excesivos” reconociéndole como el ministro más holgazán --y por ello menos previsor-- de la reciente Historia de España, con esa actitud de anélido céreo y blanquinoso de mirada entre asombrada e indolente, que parece salir del corazón de una manzana.

A mi me pareció que sus correligionarios eran crueles como los chicos del colegio. Mas cuando poco después escuché a lo más granado de la “nomenklatura” (De la Vega, Zapatero, Chacón y él mismo) ponderar “ad nauseam” que todo se había desarrollado dentro de la legalidad más estricta, comencé a sospechar que se había pagado rescate.

Tiempo habrá, si no lo impide el cielo, para referirnos a la arrogante provocación británica en Gibraltar y la torpe deslealtad de Moratinos con “la Gandhi saharaui” reconocida, condecorada y distinguida en medio mundo, pero conviene valorar ahora el exitoso desenlace del apresamiento del “Alakrana” por cuya tripulación pedían los piratas un rescate.

Pues bien, el desdén, la demora, la descoordinación y la impericia de nuestra diplomacia, ha supuesto pagar el negado rescate, otro por los tripulantes de un yate británico también retenido, dejar en libertad a los más de sesenta piratas que se alojaban en el pesquero, y, además, proporcionar adiestramiento militar a 2000 jóvenes somalíes, “para comernos mejor”.

Da gusto negociar con Moratinos.

Darío Vidal
19/11/2009

martes, 17 de noviembre de 2009

Gibraltar más inglés



Pues nada, que el “Alakrana” está navegando desde las dos de la tarde de hoy martes 17 de noviembre ya en libertad, escoltado por la fragata de la Armada “Canarias”, rumbo a las Seichelles. Alá ha atendido por fin la piadosa jaculatoria islámica que compartimos en español --”Ojalá”-- para que los pescadores estén pronto en casa.

Y mientras Fernández de la Vega daba una conferencia de prensa con voz ostensiblemente fatigada, hablando del rescate del pesquero y de las precauciones para el futuro, flanqueada por la titular de Defensa Carme Chacón y el ectoplasma de Elena Espinosa, de Agricultura, Pesca y Alimentación, el responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos Cuyaubé, permanecía “missing”.

Otra prueba del arrojo temerario del Canciller, matizado de prudencia eso sí, que nos ha llevado al reconocimiento internacional y que asombró a los británicos durante las últimas conversaciones sobre la soberanía de Gibraltar. Y era dificil, porque Inglaterra es el único país que no ha percibido el correr del tiempo ni tomado conciencia de su letal decrepitud política, con lo que no ha mudado de metas, medios, ni actitud, aunque la mayor competencia informativa, hace difícil disimular la que ha sido su ejecutoria como potencia colonizadora en China, la India u Oriente Medio donde ha dejado la simiente de todos los conflictos, así como la doctrina que difundió entre los colonos americanos donde acabó con la población amerindia, en menos de doscientos años de metódico exterminio genocida.

Por eso el “Foreing Office” se quedó con cara de pasmo cuando el señor Moratinos se ofreció a viajar como responsable de Exteriores al Peñon por primera vez en la Historia. Más la “Pérfida Albión” no sabe de cortesías y leyó ese acercamiento como una muestra de sumisión, que acaso lo era. De modo que, desde muy poco después, los navíos de Su Majestad y las lanchas de la policía gibraltareña se ocupan de “cortar la proa” a los barcos españoles retadoramente --incluídas las patrulleras de la Guardia Civil a las que amenazan con aprehender--; a ponerse en disposición de ataque aproándolas amenazadoramente y a mostrar que se hallan en zafarrancho de combate, retirando obstáculos de la cubierta, desenfundando las ametralladoras de grueso calibre y los cañones, con todas las dotaciones en sus puestos. Y lo que es peor, obligando a nuestros barcos a ceder en aguas españolas mientras pasan los barcos contrabandistas, porque nuestros marinos piden instrucciones y Moratinos y Chacón callan.

Qué miseria de Gobierno. Si no recurrimos a la selección de Casillas, nos expulsarán del mapa.

Darío Vidal
17/11/2009

domingo, 15 de noviembre de 2009

Infantilismo secesionista

Tendría gracia que una tripulación como la del “Alakrana” se quedase sin defensa jurídica por la cerrilidad de un armador que juega al independentismo abanderando sus barcos con la enseña de un país inexistente. No es un comportamiento novedoso en el nacionalismo, pero la broma se circunscribía a algún ocioso capitán de yate que se soñaba descubridor o adelantado surcando mares desconocidos, y no era cosa de aguarle la ensoñación ni marchitar su fantasía. También algún patrón de pesca izaba la ikurriña cuando la Administración hacía que no miraba.

Pero a la travesura infantil del capitán del “Alakrana” rehusando la bandera con mas solera y antigüedad en todos los mares se sumó luego la irresponsable desobediencia de rebasar los límites del área marítima custodiada por los buques de las Armadas aliadas, porque “para cojones, los vizcainos”. Mas cuando los somalíes los empujaron hacia el pañol del rancho como a un ganado sin dejar de apuntar las bocachas de los “kalashnikov” hacia la sién, llegaron las llamadas urgentes a la familia, la depresión y los sollozos. Porque cuando se entra en conflicto con un pueblo hambriento al que se le hurtan los recursos y se le impide la subsistencia, la relación tiene una verdad y una aspereza desconocida cuando se suele jugar contra un Gobierno de mantequilla, benefactor, pacifista y enemigo de la milicia, aunque caiga en la contradicción de sustituir las unidades militares por pandillas de rufianes y sicarios.

A mi se me hace que encomendar la custodia y defensa de unos barcos que navegan bajo el pabellón de un país con decoro, a “soldados de fortuna”, cuando no a pistoleros pendencieros y matasietes como “miles gloriosus”, cuyos cerebros habría de poner en orden un psiquiatra si no han derivado ya hacia el delirio paranóico, no es una fórmula juiciosa ni medianamente responsable, como ha demostrado el comportamiento de las “mesnadas” estadounidenses a sueldo de Rumsfeld y Cheney, y los mercenarios ingleses del señor Blair, cuyos comportamientos estan agitando estos días la Cámara de los Comunes.

Por muy duro que sea el recurso de la confrontación armada, a los soldados se les educa para la guerra, como los monarcas se adiestran para reinar, de acuerdo con criterios éticos que en ocasiones incluso observan escrupulosamente, Y ambas actividades estan inspiradas por la prudencia rigurosa, la ponderación del riesgo, el valor medido, y el sacrificio. Vayan ustedes con monsergas a un individuo que cobra a tanto el muerto, como los cazadores con las pieles de los osos, y no han aprendido más que a darle al gatillo. Pocas muestras de abnegación pueden esperarse de ellos.

Y sobre todo ¿pará qué queremos un Ejército si encomendamos la defensa de nuestros barcos a pandillas de escopeteros? Nuestro deber está en este tiempo junto a nuestros marineros y sus buques, y no en Afganistán. Si el Gobierno sintiera a España, habría percibido que nada alienta tanto el separatismo como no saberse comprendido ni sentirse defendido por la comunidad que nos abarca.

Y si Zapatero y Carme Chacón hubiesen leido Historia, sabrían a estas alturas que nuestros antepasados crearon la primera Infantería de Marina del mundo en 1537 para prevenir estas situaciones que ahora no saben cómo abordar. Y que, precisamene, el autor de nuestro libro más universal fue un oscuro y valeroso “infante de Marina” que en Lepanto se quedó tullido del brazo izquierdo.

Si Zapatero y la Chacón supiesen Historia, habrían hecho destituir al presidente del Gobierno y al responsable del Ejército.



Darío Vidal
15/11/2009




viernes, 13 de noviembre de 2009

A vacunarse todos


Dos niñas de la familia han pasado la Gripe “A”, antes “Porcina”, luego “Nueva” y bautizada ahora con la primera letra del alfabeto que a nada compromete.

Las diagnosticó una médico de apoyo enviada por el Ministerio de Sanidad porque tenían fiebre alta y moqueaban, sin otra prueba clínica, confirmación analítica ni precaución crítica. Dos números más para la estadística. Así acierta cualquiera. Hasta la Trini Jiménez que dijo que no se vacunaría con muchas risas, y ahora son capaces de hacer que se retracte en plan “reality show” ante las cámaras de televisión.

Mal lo tienen ella, las embarazadas, los pobres niños que no se pueden defender, los ancianitos, los aquejados de las llamadas “enfermedades de riesgo” que tampoco, y los que sean medianamente temerosos y aprensivos porque esos lo va a hacer dos veces.

¿Quien dijo que íbamos a tomarnos a broma la “broma” de la ahora llamada Gripe A, cuando el Gobierno ha movilizado partidas en plena crisis para adquirir los antivirales y la Organización Mundial de la Salud –a la que han concedido el Principe de Asturias cuando tantas plagas ignora-- la ha encarecido de acuerdo con los laboratorios y en connivencia con el Duo de la Morfina? No era posible. Se ha hecho ya mucha inversión, movilizado muchos intereses, engrasado muchas voluntades en cascada, y hay un flujo y reflujo de cheques, sobres y pagarés que resulta imposible desmadejar.

Y todo, en buena medida, porque el Trio de la Bencina, que ha visto en riesgo el mercado del petróleo, se ha reconvertido en Duo de la Morfina, adquiriendo o participando en laboratorios farmacéuticos. Así siguen en la cresta de la opulencia el siniestro Donald Rumsfeld, secratario de Defensa de los EE.UU. en lo peor de Iraq y Afganistan, y el incalificable George Bush, presidente de la llamada nación más poderosa de la Tierra y primera Democracia del planeta, inspirador de Abu Ghraib, Guantánamo y las cárceles secretas en que se vejaba, humillaba y torturaba a personas sin identidad, sin pruebas y sin culpas, porque este duo siniestro las adquiría como víctimas para atemorizar a quienes no podían coger.

Estos dos personajes, temibles como los siete jinetes del Apocalipsis y capaces ellos solos de mermar la población del mundo así en la guerra como en la paz, son con toda probabilidad los inventores de la Gripe A. de la que ahora quieren hacernos vacunar a todo el mundo. Bueno, a todo el mundo que puede pagar las vacunas. A los de la otra cara de la Tierra no les importunará nadie. Porque los laboratorios “Gilead Sciences” y “Roche” su asociado europeo, no piensan en términos de beneficencia. Ni Rumsfeld, que tiene las patentes de todas las vacunas hasta ahora registradas.

Darío Vidal
13/11/2009

El aroma del viento


No sé si ustedes lo han percibido, pero el ventarrón agreste de estas jornadas nos ha traído los viejos aromas de la infancia. El vendaval nos dio cita con la vida después del divorcio de nuestros sentidos con el mundo sensorial. Hasta el mar parece haberse ausentado del olfato si descontamos la pungente evocación genital del Cantábrico.

La civilización del artificio y el fraude ha reclamado la atención hacia lo visual --y en parte hacia el ruido más que el senido-- pero nos ha desposeído de algunos de los tesoros de que disfrutábamos más gustosamente, sin que nosotros nos hayamos siquiera apercibido.

Según dicen los expertos, los niños han dejado de relacionar el textura y el peso de los objetos con el material de que están hechos, porque no conocen sino el tacto del plástico de sus juguetes que lo reproducen todo visualmente, pero les niega el saber de la experiencia. “Coge eso”-- les decimos tirándoles algo. Pero ellos, como nosotros ahora, no saben nunca si ese objeto es áspero o suave, si huele a madera, a hierro o a pintura, y cuanto va a pesarles. Los cinco sentidos –tan orientadores y placenteros-- se han reducido a lo que pueden brindarnos los cachivaches electrónicos, tan útiles, inteligibles y valiosos, tan didácticos, auxiliadores y académicos, pero ahora tan excluyentes.

No hace mucho, me dejó perplejo la reflexión de una niña. Una de esas locas pequeñitas, como llamaba a los infantes Gómez de la Serna; esos despiertos aprendices de persona que siempre nos asombran con el demoledor candor estupefaciente, tan ávido de saber y no de encubrir la ignorancia como hacemos de mayores. “Oye: ¿y por qué hablais del perfume de las flores si las flores no tienen olor?”

Y me di cuenta de que yo venía –nosotros venimos-- de otro mundo y de que a los niños de su edad les hemos hurtado el olfato, el gusto y el tacto. ¿Cómo van a tener paladar los mas pequeños? Si los sabores son únicamente las fragancias que añadimos a lo salado, lo dulce, lo ácido y lo amargo según los fisiólogos, más de la mitad de lo que nos llega por la boca son aromas que la lengua mezcla con la exigua paleta de las papilas.

Los humos, los escapes y los olores de la actividad humana --la contaminación por abreviar--, han desvirtuado los sabores y los perfumes, acabado con un vasto repertorio de sensaciones perdidas para siempre. Solo de vez en cuando, el viento agreste de los campos nos trae por casualidad, como estos días, el aliento de la fronda, el huerto y el arroyo; el sequizo vestigio de la mies, la paja y el trigal, y el turbador recuerdo de las flores, tal vez para que no perdamos la esperanza.

Darío Vidal
13/11/2009

martes, 10 de noviembre de 2009

Poner la mejilla


Aquejado subitamente de una crisis de misticismo, el señor Zapatero ha decidido no actuar contra los piratas somalíes con la ley o con la fuerza, sino humillarse, consentir, tolerar y ofrecer mansamente la mejilla a su violenta bofetada como enseña el Redentor Nuestro Señor Jesucristo en los Santos Evangelios.

El señor Zapatero siempre piadoso y comprensivo va a gratificar a los agresores con “ayuda militar” para que agredan de modo mas eficaz no solo a nuestros pesqueros sino a los de los países aliados. Aunque podría tratarse de una maniobra tan solidaria, sutil e inteligente como la del defenestrado Josep Lluis –“aqui y en la Cochinchina”-- Carod i Rovira, cuando se entrevistó con los colegas etarras de “Terra Lliure” para que solo mataran a los no catalanes, detalle por el que le quedamos profundamente agradecidos todos.

El señor presidente parece que ha pensado de nuevo que “el que venga atrás que arrée” o que “maricón el último” y ha ofrecido a los delincuentes ayuda militar a cambio de que se olviden de nosotros.

De todos modos, no cabe duda de que el rumbo de nuestra sutil política internacional es tan rectilíneo como el circuito de Cheste. Y resulta además muchísimo más emocionante. Por ejemplo, los otros países pagan el rescate a los criminales y estos devuelven los rehenes. Y en paz. Pero eso no tiene ningún atractivo. Aquí, sin embargo, un juez –el Juez Supremo-- reclama desde España a los piratas capturados por la Marina para montarles un proceso criminal, aunque no sea más que para “ayudar” a los diplomáticos, como si no se bastasen a sí mismos.

Así es que, para desenmarañar el embrollo, el titular de Exteriores debe pagar lo que le piden por la vida de los marineros, pero además no se avienen a liberarlos si los españoles a su vez, no les devuelven a los piratas apresados. Mas como les ha molestado muchísimo que les privasen de la compañía de sus compinches llevándoselos a Madrid, que está tan lejos, exigen algo más como compensación. Y España les resarcirá con apoyo militar para acabar con los piratas a los que se "oponen", o dicen oponerse, porque aportan la mayor fuente de divisas de un país que, después de la destitución de Mohammed Siad Barre, está des-gobernado por los piratas musulmanes integristas, por el poderoso grupo “Al Shabaab” vinculado a “Al Qaeda”, y por el legítimo Gobierno Federal de Transicion de Somalia, al que nadie hace caso.

Y en medio de ese desorden, constituido además por tribus enfrentadas dirigidas por "señores de la Guerra" que se odian, el estadista Zapatero pretende avanzar poniendo la otra mejilla.

Quiera Dios que la realidad siempre brutal no marchite su candor.

Darío Vidal
10/11/2009

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Alakrana"


Hay que tener mucho cuidado con la compañía que uno elige y con el nombre que se les pone a las cosas. Yo quise llamar a uno de mis hijos Ciro, tal vez por la pedantería de que fuese padre de otro Darío, pero un familiar sensato me desaconsejó que lo hiciera, “Si el niño es mal estudiante le conocera todo el mundo como Cero”,-- me dijo. Eso me llenó de aprensión y evitó que se cumpliese la profecía porque, en efecto, el más bohemio de mis hijos obtuvo hasta comenzar la carrera unas notas lamentables. Unas notas de juzgado de guardia.

Naturalmente cada cual es dueño de bautizar a sus niños y su barco como quiera, pero lo que para una patrullera pudiera ser un nombre adecuado, no parece serlo para un pacífico pesquero. Ponerle Escorpión, Alacrán o Arraclao como en mi pueblo compromete mucho; tal vez a demasiado. porque nadie entendería en él que fuese sorprendido, abordado y neutralizado por una “zodiac” hinchable sin siquiera nombre conocido.

Pero esta no es mas que una divagación sobre el alguacil alguacilado, Lo que nos tiene a todos con el corazón en la garganta es el chantaje de los piratas que, según dicen, han entregado a tres de los marineros a los familiares de los tres piratas retenidos por la Justicia española. Y eso en un territorio –que no país-- como Somalia, sin autoridad, ni Estado, ni crédito internacional alguno, ni otro propósito que la rapiña, no es precisamente una garantía, sobre todo si le sumamos un desprecio total de los derechos humanos y de las otras fantasías que esgrimimos, pero que aquí tampoco nosotros respetamos.

Es cierto que una cosa son los jueces y otra el Ejecutivo. Pero allí es todo lo mismo y no tienen mayor respeto por la vida de un hombre que por la de una sabandija. Lo que cabe preguntarse es si hemos sido lo bastante cuerdos y prudentes al enfrentarnos a unos hechos que nadie controla en un lugar sin dueño, y si el señor Moratinos, que supuestamente es el especialista de política islámica en países exóticos tiene pensada una estrategia y ha elaborado un plan para sacar del atolladero a nuestros hombres en el Ïndico. Porque es imposible dialogar si no se habla el mismo lenguaje. ¿Se sabe cómo piensan? Ayer aventuraban de modo harto irreflexivo en Defensa que "se cree que los piratas no matarán a nadie”. ¡Pues qué bien! ¿Y no tiene el Estado español ningún indicio fiable que nos cerciore de que efectivamente no piensan matar? ¿Y si matan? Pienso que no saben con quién nos enfrentamos y que el Gobierno está tan vendido como un pulpo en un garaje.

Seguiremos rezando. Lástima de tanto agnóstico.

Darío Vidal
06/11/2009

Se mueren nuestros mitos


Algunas veces, no sé por que, la muerte se cobra las vidas a racimos; currículos dispares y distantes; existencias a las que la edad no había apenas marchitado y de las que podíamos esperar lecciones y enseñanzas que aún estamos necesitando, nos las arrebata el primer septentrión del otoño.

Esa es la cosecha que nos ha arrebatado en poco más de cuarenta y ocho horas al dejarnos sin José Luis López Vázquez, sin Francisco Ayala y sin Claude Lévi-Strauss. No se quién escribió que no había nadie más desvalido y triste que un huérfano de cincuenta años, y eso nos sucede a algunos que tendremos que sustituirles, aunque modestamente y sin quererlo, en el compromiso de preservar la Cultura, más que nunca amenazada por una nueva forma de opulenta barbarie, que va a exigirnos erguir el lábaro con mucho esfuerzo y menguados arrestos probablemente, para dar testimonio de una identidad que han esculpido muchos durante siglos y que empiezan a ser desconocidos porque nadie ya, ni en la universdad, habla de ellos.

Hay ocasiones en que un vendaval de muerte se encarama a las espadañas, como para dejar mudas las campanas que señalaban con sus tañidos los puntos cardinales, las referencias primordiales, los hitos que ninguna modernidad original y genuina puede obviar sin traicionarse y sin renunciar a su humana condición.

Esas gavillas de mentes lúcidas, egregias y eminentes --no se si han reparado en ello--, nos las suelen arrebatar las escrespadas galernas de otoño para dejarnos mas huérfanos al barrer el humo funerario que ha sublimado la terca rigidez de la materia, hecha luz e idea por la purificacio de la llama.

En estas horas de las alabanzas no es posible añadir nada a cuanto se ha dicho ya de José Luis López Vázquez, un cómico que fué creciendo sin pausa merced a una prodigiosa inteligencia escénica que le permitió triunfar en todos los géneros.

De Francisco Ayala guardo la emoción de una entrevista vivificante como una lluvia que deseaba prolongar para resarcirme de tanto silencio, saliente yo de una Universidad que ocultó más que mostró, atraido por su mirada de niño o de poeta, pese a que regresaba desposeído no solo de su posicion sino de su pasado y de parte de su existencia.

Jamás vi a Claude Lévi-Strauss pero le leí desde los primeros tiempos de estudiante y como lo veía referenciado en las mas diversas disciplinas humanísticas, pensé que se trataba de un ilustre difunto. Provocador al límite como ser que se renueva reviviendo y creador de la antropología estructural se indispuso con el mundo pero obligó a todos a pensar.

Ese es el tesoro que hemos perdido con las galernas de otoño.

Darío Vidal
06/11/2009

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Descrédito de la Evidencia






A nuestros ojos no es evidente ya ni la Evidencia. Estamos en tiempo de descreencias, en trance de apostasías, en vena de agnosticismo. ¿Cómo no vamos a estar en crisis?

Tal vez lo que mejor define la época que dejamos atrás es aquella anécdota que me relató Santos Torroella sobre el dignísimo minero asturiano cenetista y ateo, al que ponían como condición para embarcar en Gijón con su familia camino del exilio, que se hiciera de la Iglesia Evangélica. “¡Con que no creo en la religión católica, que es la única verdadera, y voy a hacerme de una falsa!”-- se negó, haciendo sin saberlo la más conmovedora profesión de fe. Ahora ya no. Ahora todo ha cambiado y podemos decir de modo acomodaticio --y casi sin gota de cinismo-- lo que Groucho Marx al concluir la exposición argumental de una tesis: “Estos son mis principios..... ¡Aunque si a usted no le gustan tengo otros!

Hasta anteayer, en los años de colegio y en los tiempos de Universidad, nos movíamos en el terreno de las evidencias inamovibles y dogmáticas. Y decían nuestros abuelos que la palabra de un hombre era sagrada. No había contratos, ni pagarés ni firmas vinculantes. Yo viví una vez esa noble experiencia con una vieja chamarilera apodada por la envidia “Carmen la Lela” y que ahora acaba de dejarnos, cuando al poco de cerrar un trato vinieron a ofrecerle más de lo que yo le daba. “Yo he dado mi palabra y el asunto está cerrado”,-- dijo con firmeza.

Qué les voy a decir de ahora si las promesas no tienen valor, los compromisos firmados no obligan, el deshonor no intimida y la carcel no disuade. Cuando se dice que la Democracia se sustenta en la confiamza mutua, temo por el futuro que nos aguarda. Y lo mismo diría del valor epistemológico de los criterios de veracidad. Hasta ayer mismo, una imagen valia más que mil palabras. Pero la humana tentación de manipular la realidad y la tendencia invencible a adueñarse de la evidencia, ha inventado el Photo Shop. En los Libros Sagrados se dice “está escrito” para encarecer la credibilidad de un aserto; mas tarde recurrimos a “lo he visto con mi propios ojos”.

Mas en nuestros días la manipulación fotográfica por medio del ordenador nos ha despojado de los criterios de certeza. En pocos días hemos visto difamatorios vídeos falsos; un niño “raptado” por un globo en Estados Unidos; la caída de un meteorito que no era tal en Puno (Perú) y dos aviones de combate que daban alcance y abatían a un OVNI sobre el mar. Eso sin contar con la manipulación de las imágenes subliminales como las del “rottweiler” atacante del PP.

Con el descrédito de la imagen hemos perdido la postrera certeza y la última fe.

Darío Vidal
04/11/2009

martes, 3 de noviembre de 2009

Juegos de manos



Si alguna iniciativa cuenta con mi apoyo, es la lucha contra el cambio climático. Pero me parece inaudito que la vicepresidenta De la Vega prometa a la comunidad internacional –o a los votantes-- cantidades de millones de euros --creo que ésta vez cien-- para combatirlo. Y así, sin encomendarse a Dios ni al diablo, sin anestesia, en un arranque, en un repente chulesco, y como cuando uno juega de farol. ¿Pero dónde está ese dinero? ¿Quién es quién para ofrecerlo en el áspero “tsunami” de la crisis y cuando hay más de cuatro millones de ciudadanos en paro, sin oficio ni beneficio, ni esperanza de hallar un asidero?

No hay día que Zapatero no ofrezca, prometa o anuncie créditos, subvenciones y dádivas. O que no libre generosas sumas sin dar cuenta de ello, sobre todo ahora que le ha cogido el gusto a las relaciones exteriores como sucede a todos los presidentes en su segundo mandato, hasta organizar fiestas incluso a las lesbianas y los gays de Zimbabue, como ustedes recordarán. Que para mi que se trata de cuatro manguis insolidarios que viven de bóbilis y no votan a la izquierda, porque los zimbabueses o zimbabueños realmente depauperados que, cultivando un poco de maíz, soja o tabaco, con una inflación del 586 % anual y bajo la tiranía de Mugabe, sobreviven con un bocado de mango, unos sorbos de leche y de milagro, no deben tener tiempo de hacerse maricones. Pero si lo tienen ustedes, dediquen un momento a mirar las listas de entidades y asociaciones clientelistas –o clientelares-- a las que va a parar nuestro dinero.

Es escandalosa la liberalidad con que disponen, desde Zapatero hasta el último mono, del peculio de los españoles y lo bien que se hace fuego con pólvora del Rey. No importa que estemos más quebrados que “Lehman Brothers” ¿Será por dinero? Material bélico de última generación, munición inteligente, logística avanzada, tropas altamente cualificadas, ministerios de Igualdad con bibianas aído, gobiernos regionales con ministrillos, senadetes, funcionaricos, embajadores y policía, y ancha es Castilla (con perdón) ¡Lo que haga falta!

Pero, señor presidente, si estamos arruinados; si compramos “al fiado” como los agricultores del siglo XIX; si cada día nos endeudamos más. Mire usted, señor presidente de mi alma, que si no tiene una paloma oculta en la chistera, que si no hace aparecer una carta de algún sitio, que si no es experto en prestidigitación, que si no hace trampas, no va a poder salir usted de ésta y nos van a llavar de la oreja al trullo. Mire usted que en esta tierra hemos sido pobres pero honrados. No nos deje usted con el tafanario al aire por su mala cabeza, que nos moriremos de vergüenza.

Darío Vidal
03/11/2009


lunes, 2 de noviembre de 2009

Purgar las culpas


No, no voy a hablar de inculpados y detenidos. Es domingo y nos vamos a dar asueto. Quería referirme a una conversación de Eduard Punset en su excelente programa divulgativo “Redes”, con el investigador Richard Wiseman, uno de los pioneros de la propiacepción y descubridor de la cara oculta del comportamiento nimio e intrascendente

El profesor Wiseman está comenzando a desvelar esas corazonadas que nos hacen desconfiar de ciertos comportamientos o de algunas personas a primera vista, y sin embargo favorecen que nos abramos a otras sin ningún recelo ni cautela ignorando por qué, del mismo modo que nos adherimos a ciertas supersticiones, manías y comportamientos inexplicables. Acaba de publicar su último libro sobre una que llama nueva ciencia de la vida cotidiana y lo ha titulado “Quirkology”. Lo que ha dado ocasión a traducirlo al español con el castizo neologismo de “Rarología” y convertirse en un fenómeno “mediático” --disculpen el odioso palabro-- porque se atreve con cuestiones enigmáticas como la oración, la belleza y el aburrimiento.

Paso por alto muchos pormenores, pero quiero detenerme en el hecho de que sean mas duraderas las certificaciones de garantia de los electrodomésticos que adquirimos para irnos a vivir con alguien, que la relación que nos vincula. La culpa de nuestra fragilidad afectiva tal vez radica en la incapacidad de revertir las condiciones de nuestra existencia, condicionando con nuestro propio cuerpo los estados de ánimo negativos. Y esto si que me parece un hallazgo.“Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes”, dijo un sabio varón prudentísimo.

En cualquier caso, todos hemos tenido el atisbo de que podíamos actuar de fuera adentro, desde el cuerpo hacia el espíritu. Lo sabíamos de manera inconsciente: nadie va a pedir trabajo ni se presenta a un examen con porte de vencido.“Yérguete, sonríe, adopta una actitud decidida e inspira hondo”. Ese era el consejo de la experiencia. Y funcionaba. Lo que quiere decir que detrás había algo que está hallando el psicólogo estadounidense. Si estamos decaídos, hay que actuar exhibiendo optimismo. Pero no hacia afuera sino para nosotros mismos, que tenemos que ser los convencidos.

A tal punto ha llegado Wiseman, que induce el hábito de sonreir forzando la posición de los labios mientras sostienen un lápiz. Esto es solo la anécdota, pero cabe imaginar el cambio de una sociedad que, sin fingir, adopta actitudes positivas, y la nueva relación de las parejas que intenten ser mejores el uno para el otro evitando el reproche. Y aquí quería llegar, porque Wiseman ha descubierto que para hacer olvidar un mal gesto, es preciso hacer cinco o seis buenas acciones. La “penitencia”.

Darío Vidal
02/11/2009

domingo, 1 de noviembre de 2009

Justicia y ludibrio


No me caen simpáticos los que afanan la guita. En absuluto, Y quiero que cumplan sus penas “como cualquier animal”, sobre todo cuando se llevan lo de todos. No les deseo un trato especial pero ni en un sentido ni en otro. Es bochornoso que se les lleve entre algodones porque son Don Fulano o Don Zutano, pero es indecoroso que se les conduzca de modo vejatorio y humillante. Y mucho más si no se han pronunciado los jueces sobre su culpabilidad, aunque parezca evidente.

Mas precisamente estos días hemos asistido a comportamientos muy distintos de los jueces instructores, según de quien se tratara. Desde el señor Millet que acudió y salío de su entrevista con el juez barcelonés conducido por su propio chofer y ha quedado en libertad con cargos por la gestión fraudulenta del “Palau de la Música Catalana” con que se han enriquecido él y sus amigos a lo largo de muchos años, hasta el caso de los “ex-consellers” de Jordi Pujol, Maciá Alavedra y Prenafeta, imputados por prevaricación, cohecho, trafico de influencias y apropiación indebida, es cierto, pero a quienes el instructor no ha ahorrado la exposición pública, la conducción hasta la Audiencia Nacional en furgón celular y el acarreo personal del saco de basura con las pertenencias que podían llevar a sus celdas, tarea doblemente penosa porque lo hicieron esposados y en posición forzada. “Ecce Homo” --, pareció señalar el juez a los fotógrafos.

Hace unos meses pasearon por Palma a dos imputados del caso del velódromo Palma-Arema de la misma forma y esposados por la misma mano para que no pudieran ocultar los grilletes, y cuando en aquel caso el PP se quejó de la indignidad del procedimiento, el magistrado –ustedes lo recuerdan-- y el ministro Pérez Rubalcaba dijeron que eso habría sido cosa de la Policía, como si los policías no se atuvieren a un estricto protocolo de actuacion

Esos no son caprichos de los policías, ni son ellos quienes hacen parar los coches a una decena de metros de la puerta de la Audiencia, ni los que se ocupan de avisar a los periodistas para que los imputados hagan bien el paseíllo a la vista de todos, incluídas las cámaras de las televisiones. Esas decisiones se toman a más altas instancias, aunque no sé a qué nivel ni con qué propósito.

Insisto en que me repugnan por igual los que roban que los que estafan o se lo llevan crudo haciendo recalificar terrenos después de haberlos adquirido a bajo precio, a veces con amenazas como hacían los agentes de “Unión Pacífico” en el lejano Oeste. Pero del mismo modo que demando rigor en las penas, exijo respeto para los justiciables. Siempre

Darío Vidal
01/11/2009